"Para escribir solo hacen falta dos cosas: tener algo que decir y decirlo" - Oscar Wilde

domingo, 28 de agosto de 2011

El estudiante, únete a la causa.

Si bien el escribir es una forma que yo utilizo para expresarme, también lo hago a través de la música. Yo no escribo música, ni la hago, pero siempre hay canciones que expresan más que mil palabras.

Hoy, sorprendentemente, traigo dos videos que me encantaron.

Ambos hablan por sí solos.

Video 1: "El estudiante"


Video 2: "Únete a la causa"






sábado, 20 de agosto de 2011

Más que amigas

Me he dado cuenta que cada vez que te miro me veo reflejada en tus ojos.
Somos tan parecidas, pero tan distintas que a veces me sorprende.
Todo el tiempo que hemos pasado juntas nos hizo complementarnos
y cuando necesitamos decirnos algo, basta con una mirada.
Supongo que sabes que a estas alturas las palabras sobran,
así que no es necesario decirte todo lo que he llegado a conocerte.
Pero sí, debería decirte qué es lo que más me gusta de ti:
tus risas, tus bromas, tus locuras e incluco tus excentricidades.
No entiendo a las personas que no te aprecian como yo,
porque eres realmente especial para mí.

Llaman a lo nuestro amistad, pero yo sé que es más que eso.
Es como si fuésemos hermanas.

Y por ese sentimiento me encantaría decirte millones de cosas significativas,
algo así como "tus ojos reflejan la belleza de tu interior",
que son frases realmente ciertas.

Y si te arranco una sonrisa, siento que todo vale la pena.

¿Sabes? Me gustaría volar y poder llevarte conmigo.
Me imagino que desde arriba podemos ver las cosas más lindas
y con esa imagen seremos felices por el resto de nuestras vidas.
Eso podría ser un gran regalo, así que te regalaré un pedacito de cielo.

Mejor, te regalo un pedacito de mi corazón.

Si lo hago, es porque te quiero.
Y si te quiero, es por ser quién eres.
Y aunque llegases a cambiar me adaptaré a ti,
porque, ya sabes, eres muy importante en mi vida.

Y si no estás, si llegases a falta... simplemente esto no tendría sentido.
Extraído de una nota de facebook, hecha por mí misma.
19 de octubre, 2009


Nota:
Creo que cuando escribí esto ni yo misma era consciente de cuan ciertas son estas palabras.
De hecho, creo que ahora cobran mucho más significado de lo que lo hacían entonces.
Tal vez hay algo místico dando vueltas por aquí. No puedo creer que una cosa que escribí hace como dos años tenga un significado aún mayor que entonces.
Quizá fue una especie de inspiración divina, como un presagio del futuro. Simplemente no creo que seamos solo amigas. Somos como hermanas, somos como almas gemelas. Es como si nuestra amistad siempre hubiese estado destinada a ser.
Cada vez creo más que hay algo más fuerte detrás de todo esto. Algo más profundo, algo más misterioso.
De todas formas, no me quejo. Amo que las cosas sean justo así.
Alia, yo sé que tú me entiendes, yo sé que sientes exactamente lo mismo. Es algo demasiado inexplicable, así que ya no busco respuestas. Solo dejo que sea. Tú sabes cuántas coincidencias tenemos. Allá arriba, o donde sea, tienen algo destinado para nosotras.
Y para aquello, estaremos juntas.

sábado, 6 de agosto de 2011

Sobre sicópatas y otros personajes

Esa mañana me despertó mi hermano. Entró a la pieza y me dijo: "Mi mamá se va".

Mi primer pensamiento de la mañana fue: Mierda, me quedé dormida. Así que pegué un salto en la cama y me senté. Aún tenía los ojos pegados, las neuronas dormidas y hacía frío. Me moví rápidamente por la pieza buscando ropa abrigada que ponerme, por la ventana se apreciaba claramente un día nublado, triste. Como a mí me gustaba. Pensarán "¿cómo es que le gustan los días tristes?" Bueno, la mayoría de la gente los considera tristes, a mí: me encantan.

Mi mamá llegó a la pieza cuando estaba a medio vestir y no encontraba una camiseta abrigada que ponerme que ella sacó de un mueble y me la pasé. Me la puse rápidamente y corrí a ordenar mis cosas para irme a estudiar a la universidad.

Mi papá nos llevó. Dejamos a mi mamá en donde tenía su reunión de la Iglesia y lo acompañé a buscar las entradas de un evento musical que había en el colegio de mis hermanos esa misma tarde. Desayunamos juntos y me dejó frente a mi universidad.

Allí ya había alguno de mis amigos encima de un brazo, mirando músculos y diciendo sus nombres en alto. Los saludé, me puse mi delantal, tomé un par de guantes y empecé a estudiar junto con ellos.

Nos reímos cuando comentábamos que no podíamos reconocer un músculo cuando cambiábamos de brazo. "Disculpe, señor, no puedo operarlo porque solo me aprendí el brazo derecho". Más risas. Cambiamos de mesón para mirar otro brazo. Llegó más gente. Una amiga estaba ahogada. Le hicimos bullying (con amor). Éramos muchos. Nos dividimos en grupos. Reconocimos cosas, aprendimos.

Hora del break. Anécdotas recientes. Comida. Bromas. Historias no contadas. Regreso al pabellón.

Más músculos (la mano tiene 17 músculos). Arterias. Materia. Nervios. Risas. Bromas.

Hora de ir a casa. Más bromas. Caminábamos dos amigas bajo el brazo de nuestro amigo. Me suelta a mí para subir a las escaleras, me burlo "Es que él no se la puede con dos". Me abraza de nuevo. Risas.

A casa, está lloviznando. Voy llegando y me encuentro con mi hermana, nos ponemos a hablar a medio camino de nuestra casa. Ella iba a comprar, la hago devolverse y le presto mi celular para que pololee. Descubre las llamadas perdidas de un reciente conocido.

"Es un sicópata".

La acompaño al supermercado. Conversaciones. Un helado en un día lluvioso. En casa otra vez.

Un día en mi vida. Un día tranquilo. Un día normal.

viernes, 29 de julio de 2011

And then... they just go.

Llegado el momento todos nos preguntamos por qué. Y no hay respuesta. Uno nunca sabe por qué aquella persona tuvo que irse, por qué ahora está tan lejos, por qué dejó ese rastro de dolor por su pérdida detrás.

Supongo que el dolor es algo necesario, es algo que nos hace sentir humanos, sentirnos vivos.
Aún cuando cierro mis ojos y pienso mucho en ello recuerdo vívidamente esa particular escena de ese día tan triste. De cómo me aferré a los primeros brazos que estaban cerca, de cómo yo grité desoladamente: ¿por qué?.

Jamás le juzgué a Dios su decisión. Era lo que tenía que pasar. Era lo que estábamos esperando. Era lo mejor. Pero ésa vez... esa sensación fue la más horrible que he sentido en mi vida, hasta ahora. Si algo que duele horrorosamente, y está lamentablemente comprobado por mí, es ver como tu madre -aquella mujer que te dio la vida, que te ama incondicionalmente- sufre de esa manera.

Fue horrendo, imaginarse en cómo sería perderla... porque ella había perdido a su madre y lo peor de todo es que, porque la ley de la vida es así, aún le quedaba otra madre por perder.
Recuerdo como ahogada en llanto y tratando de serenarme lo más posible llegué a su lado, porque me dije que ella necesitaba de nuestro apoyo.

La escenas pasan, el terror, el dolor, la pena...

Necesitaba tanto a alguien en ese momento... a alguien equilibrado que me dijera que todo iba a estar bien, que no me preocupase o que al menos me abrazara y me dejara llorar en su hombro hasta que se me agotasen las lágrimas.

Pero ya todo ha pasado. Y todo está simplemente bien.

Es la ley de la vida. Es algo que tenemos que aceptar:
Ellos cierran sus ojos y sólo... se van.

Yo sé que al principio duele, pero al final el consuelo está en que sabemos que están en un lugar mejor. Y que al final del camino, estaremos todos juntos de nuevo.


sábado, 3 de julio de 2010

Odio...

Oh, como te odio.
Es mentira, porque definitivamente no lo hago.
Pero es que odio tu forma de ser.
Odio que siempre las cosas deban ser a tu modo.
Odio que tú hagas algo por mí y yo no,
así como odio que haga algo por ti y tú no.
Así que supongo que estamos a mano, pero realmente... odio que no lo entiendas.
¿Por qué tú no puedes ver as mismas cosas que veo yo?
¿Por qué siempre, siempre tienes que ser tú el que siempre va a ser el afectado?
Dios mío. Eres mi papá. Por favor. Compréndeme.
Odio que a veces seas tan, tan... no sé.
Sólo lo odio.

lunes, 7 de junio de 2010

Falling down

No quiero pedir perdón. No quiero ser yo la que se arrastre. Siempre termina siendo así.
Sé que está bien reconocer sus errores. Pero ¿por qué ellos no pueden reconocer los suyos? ¿Por qué tengo que ser yo la que agache la cabeza y admita que fallé? Por la mierda, siempre fallo yo.
Y más mierda aún, todos somos humanos. Todos cometemos errores. Yo admito los míos, pero no pienso pedir perdón, porque ellos no se dan cuenta que yo también necesito que me pidan perdón a mí. Yo quiero perdonarlos, de verdad que quiero. Pero ellos ni se percatan que necesitan hacer algo al respecto. Y para peor, yo termino siendo la mala del cuento. Claro, como yo soy la egoísta a mi no me llegan sus comentarios, a mí no me llegan sus dudas.
Y yo que siempre me había regodeado por tenerlos a mi lado.
Pura mentira. Ahora mismo ellos no tienen ni idea de cómo me siento.
Estoy tan desilusionada. Mi orgullo de ellos está herido.
Y me siento tan, tan mal.
¿Por qué no lo ven?
¿Por qué no se percatan?

Y ahí vamos, cayendo en picada otra vez.

Unhappy

Otra vez caí del paracaídas.
Era, definitivamente, inevitable volver a deprimirme. Creo que tengo una tendencia a estar triste por estas fechas. Siempre hay una razón. Y otra vez vuelvo a mi decadencia emocional. Y eso es malo, porque me desconcentro con demasiada facilidad, pierdo el hilo y me la paso metida en mi subconsciente. En mi mundo particular, en mi mundo de penurias.
Estoy en un abismo. Estoy bajo tierra.
Solo estoy esperando poder volver a la superficie.