"Para escribir solo hacen falta dos cosas: tener algo que decir y decirlo" - Oscar Wilde
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miércoles, 1 de mayo de 2013

Dar hasta que duela

No es que yo sea solidaria, probablemente soy una de las personas más egoístas en este mundo. O tal vez no, quizá hay gente peor que yo. No lo sé. 

No quiero hablar sobre lo buena persona que soy (que no es así) ni si soy solidaria (ya aclaré ese punto).

Es sobre lo que doy. 

Yo doy... cariño. Sip. 

No soy mezquina cuando de amor se trata. Creo que debo ser una de las personas más apasionadas para querer a alguien (y con apasionada me refiero a que soy muy dedicada, nada más), aunque siento que muchas debes se lo he dado a las personas incorrectas en tiempos incorrectos. No digo que las personas a las que les ofrecí mi cariño tan fehacientemente no se lo merezcan, si no que probablemente fue un mal momento para mí para hacerlo. 

La primera persona es... especial. Siempre supe que era de esas personas que realmente no demuestran su cariño. Recién hoy somos capaces de saludarnos de besos y abrazos, y nos conocemos hace bastante tiempo. Recuerdo como era yo siempre la que llamaba, la que buscaba, la que visitaba. Hasta que un día toda esa dedicación me agotó y la abandoné. Así de simple. Ya no llamo. Nunca. Nuestra relación se retomó básicamente porque... inevitablemente igual teníamos un lazo profundo y porque esa persona me buscó. ¡Aleluya!. Pero para mí ya no es lo de antes. Ya no soy la que da absurdamente demasiado, creo que ahora soy más mezquina. Supongo que es una forma de resguardarme. Es agotador querer mucho a alguien y que por más esfuerzos que hagas, no veas que sea recíproco o que muestren el mismo interés por ti. 

Con la segunda persona, fue casi lo mismo. Bueno, no. No puedo igualarlas. Nuestra relación se formó en muy poco tiempo. Y fue solo un par de años de que llamé, busqué y visité. Fue más rápido. E igual de poderoso. Tal vez más, porque siento que somos más cercanas por otras razones. Por lo menos, ya no dedico tanto tiempo.

Y la tercera persona... la conozco de toda mi vida. Y creo que quizá sea la persona a la que más le dedico tiempo y atención. Tal vez nunca deje de hacerlo. Y probablemente es la que más tiene capacidad de hacerme daño, por ahora.

Todo esto va con la intención de... explicar cuan desgastante es dedicarle tu atención a las personas que quieres demasiado. Quizá obsesivamente, quizá poco-correspondido. Yo soy así. Cuando una persona me interesa, soy atenta y le busco... hasta que siento que no puedo más. Que yo también quiero un poco de lo que dedico de regreso. 

Y no digo nombres, porque tampoco quiero que sepan quién es quién, aunque probablemente si lo leen lo descubran por sí mismas.Y son más personas que estas tres, pero las demás simplemente dejaron de ser relevantes en mi vida.

También escribo esto porque me doy cuenta de que todo el tiempo dedicado a esas personas, lo desperdicié en otras que lo merecían más. Al menos en ese momento.

Prácticamente con cada persona a la que yo le dedicaba tiempo, había alguien que me daba ese cariño que yo quería, pero de una forma distinta y que yo no lo veía. Tampoco es que fuese algo enfermizo o notorio. Yo era una persona normal por lo general. Lo único distinto era el tiempo y atención que le daba a las personas. 

No me arrepiento, porque supongo que era algo que tenía que aprender.

La amistad y el amor son como una planta, si no la riegas se marchita. 

Yo soy el sol.

martes, 11 de diciembre de 2012

Caminos entrelazados, caminos separados


Es… bastante chocante darse cuenta de algunas cosas.

Darte cuenta de que cosas que parecían importantes uniéndote a ti y a otro cercano, ya no sean tan importantes para esa persona… entonces quedas con un vacío. Como con una desilusión.

Es triste. A pesar de que me lo esperaba.

Entonces me di cuenta de que va a haber algún momento en que nuestros destinos inevitablemente se van a separar, aunque me gusta pensar que no es así. Que en un futuro lejano lograré volver a ver a esa persona que siento que cada vez se aleja más de mí.

Y duele un poco.

Supongo que esto es lo que sucede cuando te das cuenta que todo lo que tú crees que tenías tan asegurado, en realidad no lo estaba. Que jamás fue el puerto seguro en el cual desembarcar.

Yo creía que podrías ser mi puerto seguro. De verdad lo creía y ahora estoy en nada.

No me deprime saber esto (no tanto), creo que puedo avanzar y que puedo hacer las cosas bien para mí dependiendo de las señales que vaya captando de este malicioso camino curvilíneo.

No podría estar triste, porque aún están esas personas constantes en mi vida. Las que me hacen promesas de larga duración, esas que dicen "estaré allí para cuando sea que lo necesites". A veces quisiera que las mismas personas a las que yo quiero sostener, sean las que me sostengan. Las que sean ese "colchón amortiguante" cuando caiga. Pero no es así. 

Sé que tengo mis colchones donde caer, las grúas que me levantarán, los hombros que se me prestarán para derramar lágrimas y luego los pañuelos que harán algo por secármelas, luego los payasos que me harán sonreír otra vez. Y esa certeza de que cada persona que yo conozca va aportar felicidad en mi camino, porque de cada persona puedo aprender. Aunque no lo demuestre mucho, me encanta aprender cada día.

El futuro está allá tan lejano. Lo único que me queda es aprovechar cada segundo como si fuera el último. Nada más.

Disfrutar cada segundo con cada persona con la que me toque compartir un pedazo de mi vida.

El mundo puede detenerse un segundo ahora.

El futuro puede esperar.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Back to December

Todas queremos tener historias de amor dignas de películas. Tener nuestra propia banda sonora, esa que uno se imagina que está sonando de fondo cuando el resto del mundo ve como se realiza cada escenas y te gritan cosas como "¡No, estúpida, él te ama, no lo dejes ir!" o "¡Te está mintiendo, no le creas!". O como en las películas de terror cuando uno le grita al protagonista "No, imbécil, te va a comer el monstruo/zombie/lo que sea". 

Bueno... yo tengo un montón de canciones con las que me siento identificada. 

Ahora, sentirse realmente identificada, es decir... no solo el coro, sino que prácticamente cada estrofa y verso, es un poco más intenso. Por decirlo de alguna forma. Igual es un poco difícil no sentirse identificada con una canción de Taylor Swift, porque esta hermosa y talentosa cantante tiene un montón de experiencias amorosas de las cuales escribir. No sé por qué me extraña que también haya escrito la mía:

Estoy tan contenta de que hayas hecho tiempo para verme. ¿Cómo va la vida? 
Dime cómo está tu familia. No los he visto por un tiempo. 
Has estado bien, más ocupado que nunca. Tenemos una pequeña charla, de trabajo y del clima. Estás en guardia y yo sé por qué...
Porque la última vez que me viste todavía arde atrás de tu mente: Me diste rosas y yo las dejé allí para morir.
Así que esta soy yo tragándome mi orgullo, parada frente a ti diciendo: "Lo siento por aquella noche". Y regreso a Diciembre todo el tiempo. Resulta que la libertad no es otra cosa que extrañarte, deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío. Me gustaría volver a Diciembre, darlo vuelta y hacer las cosas bien. Regreso a Diciembre todo el tiempo.
En estos días no he estado durmiendo, permaneciendo arriba, recordando a mí misma yéndome. Cuando tu cumpleaños pasó y yo no llamé. Y pienso en el verano, todos los hermosos momentos, te vi riendo en el puesto de pasajero. Me di cuenta que te amaba en el otoño.
Y entonces viene el frío, los días oscuros cuando el miedo se deslizó en mi mente.
Tú me diste todo tu amor y todo lo que te di fue un "Adiós"
Así que esta soy yo tragándome mi orgullo, parada frente a ti diciendo: "Lo siento por aquella noche". Y regreso a Diciembre todo el tiempo. Resulta que la libertad no es otra cosa que extrañarte, deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío. Me gustaría volver a Diciembre, darlo vuelta y cambiar mi propia mente. Regreso a Diciembre todo el tiempo.
Extraño tu piel bronceada, tu dulce sonrisa, tan buena para mí, tan correcta. 
Y como me sostuviste en tus brazos aquella noche de Septiembre, la primera vez que me viste llorar.
Tal vez esto es una ilusión, probablemente un sueño sin sentido. Pero si nos amamos de nuevo, te juro que te amaré correctamente.
Me gustaría volver en el tiempo y cambiarlo, pero no puedo.
Así que si la cadena está en tu puerta lo entiendo.
Pero esta soy yo tragándome mi orgullo, parada frente a ti diciendo: "Lo siento por aquella noche". Y regreso a Diciembre ... Resulta que la libertad no es otra cosa que extrañarte, deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío.
Me gustaría volver a Diciembre, darlo vuelta y hacer las cosas bien. 
Me gustaría volver a Diciembre, darlo vuelta y cambiar mi propia mente.
Regreso a Diciembre todo el tiempo.
Todo el tiempo.


Tengo que decir, que tal vez habría alguien que estuviese mirando la escena y me haya dicho "¡No, tonta, no lo dejes ir!". Pero.... bueno, siempre he dicho que las cosas pasan por algo. Yo no me arrepiento de nada.

Igual eso no impide que me sienta identificada con la canción y a veces me sienta como una estúpida.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Everybody deserves to be happy

La traducción literal de Google Traductor de mi título es: Todo el mundo merece ser feliz.

La última idea genial que se me ocurrió -yo creo que es genial al menos- es la de empezar a anotar cada día de mi vida algo positivo que rescatar. Un sonrisa, un evento feliz, el hecho de recordar algo particularmente chistoso, una anécdota, un encuentro, cosas agradables.

Comencé este proyecto hace ya varias semanas, y se lo he comentado a varias personas, tratando de impulsar un poco de felicidad en las personas que aprecio y que quiero. Claramente, dudo que todos hayan seguido mi ejemplo, incluso a mí se me olvida a veces.

Sin embargo, todo esto nace de algún lado... No sé realmente de dónde. Trato de enfocar mis energías en preocuparme de ser feliz, pero a veces, incluso con mi libretita de la felicidad se me olvida. No estoy diciendo ser infeliz, puedo afirmar que soy una persona feliz, que estoy contenta con lo que estoy haciendo, que estoy feliz y satisfecha conmigo misma. Pero eso no deja que yo no me agobie por otras cosas y se me olvide por qué comencé inicialmente esto, o que se me olvide rescatar algo positivo de mi día. Porque a veces lo que nos agobia es más fuerte que recordar que tenemos que recordar ser felices. Oh, sí, muy redundante. 

Entonces, me parece adecuado tratar de analizar por qué empecé esto. Realmente no lo sé. Ya llevaba un buen tiempo con la actitud de "no me importa lo que piense el resto, pero tengo que ser feliz" Puede que haya sido cerca de la fecha de mi cumpleaños en mayo, que hubo gente ahí que me hizo feliz, que hubieron cosas que alegraron mi día. O incluso puede haber sido ese día negro -que estuvo a punto de arruinar mi misión de mantenerme contenta, feliz- donde pude rescatar lo bueno de ese día y que graciosamente hizo que al día siguiente alguien me felicitara por mi positivismo (es agradable que te feliciten por tener una postura positiva, pero sería mucho mejor si eso fuese algo que todos encontrasen natural)

Sin embargo, recuerdo muy bien lo que gatilló que decidiera hacer esto de anotar las cosas felices. Y como quiero recordarlo siempre, debo anotarlo, porque la memoria es frágil. Incluyendo a alguien que tiene una memoria tan privilegiada como la mía y lo digo a riesgo de sonar prepotente, porque de verdad tengo buena memoria.

Yo iba en la micro camino a coro. La señora que inicialmente iba a mi lado se bajó y luego se sentó una mujer con su hijo. Un niño pequeño, pequeñísimo. Un bebé. Siempre me han gustado los bebés. Era un bebé hermoso. Después me di cuenta que él era un niño con síndrome de Down. Y considerando que yo he tenido contacto con un síndrome de Down prácticamente toda mi vida (creo que él incluso tiene fotos conmigo cuando yo era una recién nacida), para mí ellos no son algo lejano. Son como mi familia. Me recuerdan a mi familia y a todas las cosas duras que las generaciones pasadas tuvieron que vivir antes de que yo pudiese estar aquí, sintiéndome así. 

Así que retomando el hilo, era un bebé hermoso y era síndrome de Down. Era un niño especial. Pero no dejaba de ser un niño. Hizo sus maldades tiernas. Esas que la gente celebra, pero que la madre trata de educar para que no las repita. Él enganchó su piececito entre el espacio de la barra y el vidrio que había justo frente a nosotros y se sacó el zapato. Él reía mientras la madre lo regañaba con cariño "no vuelvas a hacer eso" "no te saques los zapatos". 

Él era un pequeño juguetón, intentó botar las hojas que llevaba en mi regazo que alcancé a sujetar antes de que volaran por la micro. A él le causaba curiosidad mi teléfono. Intentó tocarlo. No sé por qué lo alejé de él y lo resguardé. 

Él me conquistó. La madre me dijo que tenía 4 años. Parecía de dos.

Me empezó a pedir algo. "Doki" decía. Su mamá me explicó que eran unos monitos y que siempre hacía lo mismo. Conquistar a la gente y luego pedir que les muestre los videos de sus monitos en los teléfonos. Él empezó a abrir mi mochila para sacar el mío. Yo me reí y cerré la mochila. Luego entramos al túnel y él se aterrorizó. Y se mecía. Y nadie reclamó porque él era un bebé especial.

Me tuve que bajar muy pronto después de eso. Pero lo recordé siempre y daba vueltas en mi cabeza. Llegué a mi casa risueña y tranquila. Entonces empecé a anotar las cosas que me hacían feliz y anoté lo que me había pasado ese día. Desde entonces anoto cada cosa que me ha hecho feliz, o cada vez que he recordado algo de algún tiempo pasado y que me hizo sonreír.

Hice prácticamente mi lema esa canción de Alex Ubago que me gusta tanto: "Alguien dijo un día una indudable verdad, olvidamos las pequeñas alegrías por lograr la gran felicidad"

Eso es lo que quiero conseguir. Que la gente sea capaz de no encontrar algo raro que se pueda rescatar algo positivo del día más negro. Que sean capaces de hacerlo con naturalidad. Que sean capaces de reconocer todos esos pequeños detalles que harán que a la larga, al final de este extenso o corto camino que tenemos que recorrer, nos hagan darnos cuenta que "Sí, en esta vida fui feliz".

Porque todos merecen ser feliz. El problema es cuando algunos lo hacen a costa de la felicidad de otros.




lunes, 1 de octubre de 2012

Todos cambian

Estaba mirando unas fotos de unos amigos... que ya no son tan amigos y caí en la cuenta de algo importante. No importan cuán duro trates de ser la misma persona siempre, igual cambias. 

Mientras van pasando los años cambiamos, mutamos, nos convertimos en otras variaciones de nosotros mismos. Y no me refiero solo al físico. Me refiero a todo. 

Años atrás jamás me habría visto aquí. Sentada en mi cama observando como mi hermana duerme y escribiendo esta entrada. Siendo una estudiante universitaria (de medicina), vegetariana, una persona sociable... Tampoco nunca me había sentido tan cómoda conmigo misma como me siento ahora. A pesar de que podría sentirme insegura con mi cuerpo, de todas formas me siento bien.

Me agrada esta nueva yo y quiero mantenerla con el tiempo, o ir mutándola a alguien más alegre si se puede. 

Todas las cosas que he vivido, las veces que he llorado y que he sufrido me trajeron aquí (suena como una canción de cursilerías). Mi adolescencia fue un caos para mí. No quisiera pasar por ella ni aunque me pagasen, aunque haya sufrido un pequeño lapsus diciendo que todavía soy una adolescente, sé que ya no lo soy. 

Pero siento que todas esas cosas malas que sentido sobre mí, han hecho que me vuelva una persona más fuerte y más alegre. Realmente me gusto a mí misma ahora. Como nunca. Me siento demasiado feliz y cómoda como para dejar que los problemas que están a mi alrededor me afecten. No me gusta que la gente se ponga densa y que miren con mala cara al mundo. Es como si fuese la culpa del resto que sus vidas no vayan bien. Y no es así. Sé que es muy normal agarrarla contra el resto del mundo cuando las cosas no van bien, porque es una manera de descargarse; pero eso no justifica que empiecen a hacer daño. ¿A qué punto puede llegar la gente en sus cambios?.

Me doy cuenta de los cambios que hice en mí, incluso sé que varios notaron mi cambio y también noto los cambios de los demás. Al menos yo me siento bien con los míos... me pregunto si ellos se sentirán bien sobre los suyos.

Creo que la repetitiva frase de "nunca cambies" es una forma de decir de que "aunque cambies, no dejes de lado tu propia esencia". No sé si se entiende. Es lógico que cambiemos, los años van pasando, con ellos viene la experiencia y crecemos, maduramos. Pero no por eso vamos a convertirnos en personas opuestas, en alguien diferente a lo que solíamos ser. Solo deberíamos lograr ser una versión mejorada de nosotros mismos.

Todos cambian... el problema es hasta qué punto.

martes, 28 de agosto de 2012

Carpe diem, tempus fugit

"Alguien dijo un día una indudable verdad: Olvidamos las pequeñas alegrías por lograr la gran felicidad" - Fantasía o Realidad, Alex Ubago

Me di cuenta que lo que más me ha ayudado a mantenerme en mi estado de felicidad es recordar esos pequeños momentos que Alex dijo que olvidábamos. Es extraño ver como existen canciones que te pueden dejar ese tipo de enseñanzas; creo que ya la he repetido tanto, esa canción en particular, que de cierta forma la tengo incorporada dentro de mí.

Porque díganme, ¿a quién no le ha pasado que cuando ocurrió algo particularmente divertido en tu día luego cuando lo recuerdas más tarde, te vas riendo solo? A mí me pasa muy seguido; recuerdo escenas que viví o que leí en algunas de esas historias que me gusta leer. Me encanta pensar en esas cosas, aunque la mayoría de la gente se extrañe de una chica loca que va sonriendo por la calle, como desentonando con el resto del mundo. De hecho, muchas veces trato de controlar mi sonrisa para que la gente no piense de mí esas cosas y ahora... yo creo que simplemente debería mostrarles mi sonrisa a todos.

Me gustaría dejar ese tipo de marca en el mundo. Una marca que haga que todos puedan sonreír, porque son incapaces de olvidar esos momentos de felicidad en su vida. Que sonrían sin necesidad de tener una razón por la cuál sonreír, simplemente por se siente feliz.

Obviamente no descarto que vayan a pasar cosas que los hagan sentirse tristes, porque es algo que va a suceder: Un corazón roto, la muerte de un familiar, un día de desánimo. 

El problema realmente está en que -a veces- en ese preciso momento, no somos capaces de recordar aquellos momentos divertidos. Y entonces nos falta ese alguien que nos diga: "¿Recuerdas esa cosa tan divertida que pasó hace tantos días?". Y que nos hagan reír.

Ojalá todos pudiésemos burlarnos de nosotros mismos y disfrutar más de las estupideces que pasan diariamente.

Veo a gente que alguna vez fueron amigon y ahora son incapaces de estar en el mismo lugar. Entonces, me pregunto si recordarán todas esas cosas chistosas que vivieron juntos. ¿Lo hará sonreír el recuerdo? ¿Ese recuerdo no es lo suficientemente poderoso como para que puedan por lo menos llevar una relación cordial en vez de no tener ninguna en absoluto?. Yo misma pasé por esa situación y puedo recordar cosas con diversión, añorarlos incluso, y aunque sé que ya no es lo mismo, podemos llevar una relación tranquila y disfrutan como lo harían un grupo de conocidas que se están haciendo totalmente amigas.

Creo que me desvié un poco del tema principal. Ahora quiero terminar con una sencilla tarea para el que lea esto: Recuerden los mejores momentos de su vida. La felicidad y las risas vendrán por sí solas.

Disfruten cada momento porque como dice mi frase favorita: El tiempo es fugaz, así que aprovecha el día.



miércoles, 8 de agosto de 2012

Tal cual soy

Me da gracia pensar que el lema de mi blog no puede ser más acertado. Estuve releyendo un par de entradas y me di cuenta que realmente no es tan difícil conocerme, después de todo. Tal vez sea un poco -muy- enigmática para describirme, para decir lo que pienso o lo que está pasando por mi mente. Pero... es cosa de meterse aquí y es como estar en mi cabeza. Tampoco soy tan críptica, aquí es muy fácil decir todo lo que estoy sintiendo, porque según yo nadie lee esto. 

De verdad, si una persona que realmente está interesada en conocerme debería leer mi blog. 

Hay personas que saben que yo escribo, pero nunca se han dado cuenta de la profundidad de las cosas que escribo. Debería sentirme molesta con las personas que me importan por no conocerme lo suficiente o por no interesarse en mí lo que me gustaría. Tal vez debería sentirme herida, pero no es así. Las pocas personas que leen mis cosas (por no decir la única que lee a parte de mí misma) saben lo compleja que puedo llegar a ser. Como lo estoy siendo ahora, básicamente me estoy quejando de que el mundo no me quiera lo suficiente. Y no estoy ni molesta ni herida. 

Me encanta darme cuenta que mientras haya alguien dispuesto a conocerme, yo estaré dispuesta igualmente a que me conozca. Tal vez sea un poco dura para soltar prenda, pero es tan simple como venir aquí y leer. El problema es que a la gente no le gusta mucho leer. Así que con eso resumo que son muy pocas las personas que me conocen realmente.

Es difícil darse a conocer, una vez una de mis compañeras de universidad me dijo que como yo tenía esta alma de escritora a mí me encantaba "dar" más que "recibir", como que me permitía más darme a conocer que escuchar y conocer a las otras personas, pero no es así. Yo soy más reflexiva. Me doy cuenta de lo que pasa a mi alrededor, a veces más que otras personas. Pongo de ejemplo que me di cuenta antes que mi mejor amiga que le gustaban ciertos chicos. 

Me encanta darle amor y cariño a las personas que quiero. Así como me encantaría recibir de  parte de ellos el mismo afecto, pero no sucede tan a menudo. Solía sentirme sola por eso.

Ahora trato de ser una persona más feliz y optimista; creo que en general ha funcionado. 

Sin embargo, ser feliz y optimista no quita que soy muy emocional. Lloro literalmente con todo. Todavía recuerdo cuando una amiga me dijo: "me encanta verte así de feliz" y yo casi me echo a llorar ahí mismo. Suena ridículo emocionarse por notar el cariño de los demás, pero así de apasionada puedo ser.

Vivo todo intensamente. Y me encanta ser así. 

Estoy demasiado contenta con ser yo.

Tierra trágame, mátame, patéame.

Hoy tengo esas ganas de querer salirme de mí misma y golpearme. Ojalá fuese posible.

Hace tiempo que no me sentía de esta manera... y yo debo ser muy idiota para que me esté pasando ahora. Porque al fin y al cabo "cosechas lo que siembras" y yo misma sembré la tontería que está creciendo en mí ahora. Es que... ¿a quién se le ocurre hacer lo que yo hago? Como que no quiero revelar mucho, porque eso significaría de cierta manera que estoy reconociéndolo públicamente.

Creo que de repente, nosotras las mujeres realmente nos ponemos estúpidas. En el fondo, siempre nos gusta  el tipo difícil, que nos ignora, que hay un coqueteo loco y no pasa nada, que después 'si te he visto, no me acuerdo'. Lo peor, lo peor... es que cuando el objeto de tus obsesiones es alguien con quién ya estuviste antes... y que su amistad te importa tanto, tanto, que jamás harás una movida, a menos que esa persona se lance. Pero es imposible que se lance por que... sí, adivinen quién fue la que terminó primero: yo.

Bueno, tal vez no es imposible que se lance, tal vez... podría pasar, pero enfrentémoslo. Si deja de ser difícil ¿seguirá teniendo el mismo encanto? Esto me huele a encaprichamiento adolescente. Y tengo que decirlo, la adolescencia me está dejando atrás. Así que me digo a mi misma: "Misma, déjate de llorar. Afronta las consecuencias. Enfócate en lo que tienes que hacer".

Pero me siento tan estúpida que solo pido: Tierra trágame. Tierra azótame. Tierra patéame. Tierra mátame.

O resetea mi cerebro.

martes, 3 de enero de 2012

Humana

No puedo evitar tener errores. Bueno, sí que podría evitarlos, pero cuando uno toma una decisión no sabe si está errada o no. Yo decidí malgastar mi tiempo de estudio en otras cosas y he aquí las consecuencias, debo repetir un curso.

Sé lo que se siente cuando esperan mucho de ti. Supongo que la presión, el pesar sobre ciertas cosas, los malos recuerdos, las horas de ocio extra se acumularon para pegarme un coscorrón harto duro. Estoy cansada de llorar por los demás. Todos, deberíamos de dejar de esperar algo de los demás, deberíamos dejar de querer desesperadamente las cosas. Esfuércense, pero sean humildes cuando la recompensa llegue. No se confíen, nunca confíen en nadie, ni siquiera en ustedes mismos.

Hace unos días me di cuenta que no podré evitar que las personas que quiero sufran por algunas cosas. Sin embargo, hay cosas que dependen de uno... Hoy, pensé que hay algo profundamente arraigado en mí que debería de soltar, pero me pregunté ¿realmente vale la pena? ¿acaso es necesario romper la burbuja de los secretos para que la gente te pueda comprender al cien por ciento?. Alguien dijo una frase que no sé si encontrarla cierta o no, es algo confusa y da para reflexionar: "Todos tienen secretos. Los llaman así por una razón"

Soy humana. Cometo errores, omito información importante (de algunas me arrepiento, de otras no aún), me dejo estar, daño a la gente y me daño a mí misma. No soy un ser todopoderoso que puede controlar las cosas y siempre he creído que todo pasa por algo, por más dificultoso o doloroso que sea.

Hay gente que probablemente no puedan entender qué es lo que me refiero. Ni mis propios padres podrían entenderlo (aunque los puede sorprender cuánto realmente te conocen tus padres, aunque tu pienses que no es sí). Ni yo sé perfectamente por qué he tomado algunas decisiones, uno no siempre maquina las cosas con doble sentido, con un propósito en particular. No sé siquiera por qué estoy escribiendo esto, solo hay dos personas en este mundo que leen mi blog: una amiga y yo, aunque podría agregar a una tercera... pero ni de eso estoy segura.

A veces pienso que el que escribe la historia de mi vida tiene que tener una cabeza tan retorcida como la mía, porque a veces (bastantes veces) me sorprendo a mí misma. Es como si mi alter ego se saliera de mi cuerpo para escribir las palabras que yo no puedo poner en mi boca.

Por eso escribo, para ver si alguien ahí, puede llegar a comprender algo. A ver si de repente me sale un héroe que venga a rescatar a esta pobre humana estúpida que comete errores... como todos.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Desesperate

Lo siguiente, le pertenece al grupo Stanfour. Es la letra de su canción "Desesperate" (Aclaro: yo escribiré la traducción, no la letra real).

Simplemente, no podría haber encontrado una canción más adecuada a todo el remolino que de emociones que estoy viviendo en mi interior. Estoy... Bueno, el título lo dice.

Sigues buscando y nadie te oye llorar. Estás perdiendo el control otra vez, porque todos tus miedos regresan. Otro sueño se ha desecho. Sintiéndote tan inferior y perdida, como si fueras la única. Quieres gritar porque estás desesperada. Quieres a alguien, sólo a alguien que pueda poner sus manos en tu alma esta noche. Quieres una razón para seguir creyendo que algún día verás la luz.

Son las 3 A.M y no hay nadie a quien llamar y el sueño es tu único amigo, pero incluso el sueño no puede esconderte de todas esas lágrimas, de todo el dolor y todos esos años que desperdiciaste alejándolos de ti. Estás cayendo, es tiempo de que lo enfrentes. Quieres a alguien, sólo a alguien que pueda poner sus manos en tu alma esta noche. Quieres una razón para seguir creyendo que algún día verás la luz. Porque estás desesperada, estás desesperada ahora.

Piensas que las cosas van a cambiar, entonces vuelves a sentirte extraña. ¿Qué se necesita para hacerte sentir viva?

Quieres a alguien, sólo a alguien que pueda poner sus manos en tu alma esta noche. Quieres una razón para seguir creyendo que algún día verás la luz...


domingo, 9 de octubre de 2011

Vox pópuli

Tuve que aprender a base de costalazos que cuando dices las cosas sin pensar puedes herir a alguien. Como todos, cometo errores en esta vida y me arrepiento. Sin embargo, no sé si por estupidez, orgullo o timidez es que después no me atrevo a pedir disculpas… y al final, ya pasó la vieja (como se dice popularmente).
Lo descubrí porque lo he comprobado en carne propia. A veces, las personas dicen cosas que te hieren sin saberlo. Y así mismo como no soy capaz de yo pedir perdón por alguna estupidez que yo dije, soy incapaz de decirle a esa persona que lo que dijo me dañó. Así que es un círculo vicioso. Yo hiero a alguien y alguien me hiere a mí. Es como que el “karma” me la devuelve.
Pero me he sentido tan como la mierda últimamente que estoy tratando de ser cuidadosa con lo que digo, porque pareciera que ahí, justo cuando digo algo imbécil hay alguien atento dispuesto a reprocharme que lo que dije está mal y yo me siento peor, porque todo es tan rápido, tan efímero que ni siquiera puedo alcanzar a pedir disculpas, porque a veces de verdad quiero hacerlo, pero me interrumpen tan rápido que ni siquiera puedo hablar.
De hecho, hace un par de días yo estaba contando una historia muy emocionadamente y de repente, llega otra persona y mi tema queda en el olvido. Y ¿saben qué? Me dolió. No porque yo quiera llamar la atención, sino porque eso me hace darme cuenta que en realidad nadie está interesado en lo que me pasa, en mis historias, en mis dilemas, en mi vida. Ahí caigo en el hecho de “tal vez sí quiera llamar la atención”, pero no lo hago en lo absoluto, porque “nadie me pesca”.
Estuve tan sensible y apenada por la vida que cuando alguien mostró el mínimo interés por mí quise puro echarme a llorar desconsoladamente en sus brazos. Pero me retuve y me alejé, aunque por dentro lo único que quería era gritar que NO, no estaba nada de bien.
Lo peor de todo, es que cada vez que escribo algo así, son puras indirectas para el mundo, para la gente que me conoce, como diciendo a vox populi: ¡Hola, yuju, estoy aquí!
Y, típico, nadie lee esto.

lunes, 3 de octubre de 2011

Soledad.

Soledad es mi segundo nombre, y no es chiste, de verdad lo es.

A veces es tan innevitable sentirse de una manera tan extraña, como que no eres parte de nada ni de nadie. Que no perteneces realmente al lugar en donde estás, pero no porque esté haciendo algo que no me guste, sino que simplemente no me siento bien.

Es un poco irónico, porque mientras escribo esto todos están haciendo algo distinto, inmersos en mundo tan diferente a lo que siento. Hay pequeños detalles que pueden destruir o hacer feliz a una persona. Supongo que soy demasiado social, demasiado de piel y que extraño que existan personas que sean capaces de leer en mis ojos como me estoy sintiendo. Aunque tengo la ligera sospecha que nadie puede comprender la complejidad ni se sus propios pensamientos... menos de los míos.

Me autodestruyo. Me ahogo. Me siento sola.

Quisiera que alguien me escuchase. Pero me cuesta tanto encontrar a la persona adecuada para decirle como me siento.

Me siento egoísta y envidiosa, porque necesito llamar la atención como lo hacen otras personas, pero no lo logro. Yo no soy lo suficientemente interesante para el mundo, como el mundo lo es para mí. Creo que siempre quiero dar mucho de mí y cuando lo intento tanto y tan duro, me entristece que las cosas no sean recíprocas.

Así que eso... supongo que a veces mi nombre pesa.

domingo, 28 de agosto de 2011

Una cosa es creerlo, otra cosa es que sea cierto.

Pensé que este año sería distinto. Que tal vez ya había superado mi etapa de represión mental y de sofocamiento social. Pensé que este año podría ser un buen año para mi salud mental y mis típicos sentimientos de no querer estar en ningún lado.

Pero una cosa es pensarlo, y otra cosa es que sea cierta.

Me equivoqué rotundamente. Posiblemente se vio aplazado (o aumentado) el período en que me suele pasar esto. Casi siempre es cerca de las vacaciones de invierno, pero ya en esta época se me pasa... aunque los días de Septiembre tampoco son mis mejores días, así que no sé. Tal vez sea simplemente que ya me llegó mi momento de tormento anual.

Supongo que el año me salvé porque estaba concentrada más en entrar a la universidad que en los conflictos sociales, pero de todas formas pasó una que otra cosa.

Tal vez confesar lo inconfesable por primera vez en voz alta me dio mucho que pensar, porque no ha cesado de dar vueltas en mi cabeza desde ese día. Ahora hablo en código, pero es que realmente... hay cosas inconfesables, al menos públicamente. Hay gente que sabe mi mayor, más terrible y ¿mejor guardado? secreto, que por un par de vasos de Vodka confesé sin más a gente prácticamente desconocida para mí. Pero supongo que el factor tiempo no es algo que influya en este tipo de cosas... Si fuese por eso mi madre lo sabría hace mucho tiempo, y es a la última persona que se lo diría. Lo mismo para papá.

Podría seguir dándole vueltas al asunto, pero lo único que tengo claro es que reconocerlo en voz alta es más terrible de lo que creí. Me avergüenza, me daña, me hastía... tengo miedo de que sea algo de conocimiento público. No quiero que la gente se aleje de mí. Quiero que me crean. Quiero que alguien escuche mi versión, que alguien escuche mis miedos, mis teorías... Tal vez necesito seriamente un psicólogo.

Otra cosa que me da vueltas en la cabeza es el hecho de que mi padre haya estado cumpleaños hace dos días y recién hoy pudimos vernos todos como familia y cantarle con una torta. Qué locura. Cómo odio estos días ajetreados que no nos dejan tener nuestra convivencia familiar tan escasa y poco aprovechada.

Quiero un día normal, sin estudios, sin preocupaciones en mi vida.

Pero ahora es imposible.

viernes, 29 de julio de 2011

And then... they just go.

Llegado el momento todos nos preguntamos por qué. Y no hay respuesta. Uno nunca sabe por qué aquella persona tuvo que irse, por qué ahora está tan lejos, por qué dejó ese rastro de dolor por su pérdida detrás.

Supongo que el dolor es algo necesario, es algo que nos hace sentir humanos, sentirnos vivos.
Aún cuando cierro mis ojos y pienso mucho en ello recuerdo vívidamente esa particular escena de ese día tan triste. De cómo me aferré a los primeros brazos que estaban cerca, de cómo yo grité desoladamente: ¿por qué?.

Jamás le juzgué a Dios su decisión. Era lo que tenía que pasar. Era lo que estábamos esperando. Era lo mejor. Pero ésa vez... esa sensación fue la más horrible que he sentido en mi vida, hasta ahora. Si algo que duele horrorosamente, y está lamentablemente comprobado por mí, es ver como tu madre -aquella mujer que te dio la vida, que te ama incondicionalmente- sufre de esa manera.

Fue horrendo, imaginarse en cómo sería perderla... porque ella había perdido a su madre y lo peor de todo es que, porque la ley de la vida es así, aún le quedaba otra madre por perder.
Recuerdo como ahogada en llanto y tratando de serenarme lo más posible llegué a su lado, porque me dije que ella necesitaba de nuestro apoyo.

La escenas pasan, el terror, el dolor, la pena...

Necesitaba tanto a alguien en ese momento... a alguien equilibrado que me dijera que todo iba a estar bien, que no me preocupase o que al menos me abrazara y me dejara llorar en su hombro hasta que se me agotasen las lágrimas.

Pero ya todo ha pasado. Y todo está simplemente bien.

Es la ley de la vida. Es algo que tenemos que aceptar:
Ellos cierran sus ojos y sólo... se van.

Yo sé que al principio duele, pero al final el consuelo está en que sabemos que están en un lugar mejor. Y que al final del camino, estaremos todos juntos de nuevo.


lunes, 7 de junio de 2010

Falling down

No quiero pedir perdón. No quiero ser yo la que se arrastre. Siempre termina siendo así.
Sé que está bien reconocer sus errores. Pero ¿por qué ellos no pueden reconocer los suyos? ¿Por qué tengo que ser yo la que agache la cabeza y admita que fallé? Por la mierda, siempre fallo yo.
Y más mierda aún, todos somos humanos. Todos cometemos errores. Yo admito los míos, pero no pienso pedir perdón, porque ellos no se dan cuenta que yo también necesito que me pidan perdón a mí. Yo quiero perdonarlos, de verdad que quiero. Pero ellos ni se percatan que necesitan hacer algo al respecto. Y para peor, yo termino siendo la mala del cuento. Claro, como yo soy la egoísta a mi no me llegan sus comentarios, a mí no me llegan sus dudas.
Y yo que siempre me había regodeado por tenerlos a mi lado.
Pura mentira. Ahora mismo ellos no tienen ni idea de cómo me siento.
Estoy tan desilusionada. Mi orgullo de ellos está herido.
Y me siento tan, tan mal.
¿Por qué no lo ven?
¿Por qué no se percatan?

Y ahí vamos, cayendo en picada otra vez.

Unhappy

Otra vez caí del paracaídas.
Era, definitivamente, inevitable volver a deprimirme. Creo que tengo una tendencia a estar triste por estas fechas. Siempre hay una razón. Y otra vez vuelvo a mi decadencia emocional. Y eso es malo, porque me desconcentro con demasiada facilidad, pierdo el hilo y me la paso metida en mi subconsciente. En mi mundo particular, en mi mundo de penurias.
Estoy en un abismo. Estoy bajo tierra.
Solo estoy esperando poder volver a la superficie.

martes, 1 de diciembre de 2009

Y aquí estoy yo

Miré por última vez la ventana del messenger, por si se me había escapado algo, por si estabas conectado. Aunque yo sabía que era imposible, tú nunca te conectas a esta hora a menos que estés despierto y demasiado aburrido, y probablemente, después de esas agotadoras pruebas, lo que menos quieras es estar conversando conmigo.

Me tragué mis emociones y sentimientos, y mis locas ganas de hablarte bulleron en mi interior, queriendo salir a borbotones; así me sentía, al borde de una explosión de sentimientos.

No puedo creerlo. No puedo sentirme así. Es demasiado.
Pero es muy real la sensación apretujada en mi pecho, casi como que no puedo respirar. La emoción y las famosas mariposas en la boca del estómago.

Sólo quiero una oportunidad. O una iluminación divina que me diga 'Para ya, estás siendo demasiado patética, métete con otro que te pesque'.

Ah. Cómo quisiera que fuese tan fácil.

Pero nadie dijo que estar enamorada lo era.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Mariposas

Otra vez esas absurdas mariposas comenzaron a revolotear en mi vientre. Y me sentí ridícula por pensar que alguna vez podría pasar algo, por fantasear, por desear que entre nosotros pasara algo. Porque a veces me sentía demasiado a gusto conversando trivialidades contigo y porque de verdad creí que en el fondo de ti yo podría interesarte más que amiga, pero se me cae la nube de ilusión al día siguiente cuando ya le prestas más atención a las cosas más importantes. Y yo no puedo ser más irracional, porque es imposible.
Y acabo de caer en la cuenta de que me he vuelto absurdamente tonta, por estas rídiculas mariposas.

domingo, 5 de julio de 2009

Me encantas

'Sos adorable', te dije. Y tú sonreíste.
Me di cuenta que aún me encantas. Que me sigo riendo nerviosamente cuando me dices alguna cosa tierna. Y que me derrito internamente cuando comienzas a hablar cosas profundas conmigo. Aún sigo diciendo tonterías y tú me sigues la corriente. 
'Sí, yo estoy de lo más feliz hablando contigo', dijiste. E idiotamente me emocioné.
Soy una idiota, por soñar con algo más que amistad. Sobre todo porque me lo recuerdas continuamente... aunque eso nunca quitará que me sigas robando el aliento. 
Cada día.
Cada noche.
¿Por cuánto tiempo más?. 
No lo sé. Tal vez mañana te olvide y en un mes más vuelva a sentir cosas. Eso es lo que viene pasando desde que te conozco. Como una droga: cuando la vuelvo a probar se me hace adictiva.
Es que simplemente me encantas.

jueves, 25 de junio de 2009

Y volvemos a la estupidez

Quiero llorar, quiero llorar, quiero llorar.
Esto es tan idiota. Estoy demasiado cansada de portar mi estúpida máscara. De verdad. ¡Quiero gritar!. ¿Por qué tienen que suceder tantas cosas? Si yo no quiero que sigan pasando cosas.
Yo y mis torpes dedos, yo y mi gran bocota. 
¿Por qué simplemente no me callo?. Oh, claro, como me preguntan yo respondo.
El problema es que esta situación me duele más de lo que debería. 
Tonta, tonta, tonta.
Simplemente, cállate.