"Para escribir solo hacen falta dos cosas: tener algo que decir y decirlo" - Oscar Wilde

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Desesperate

Lo siguiente, le pertenece al grupo Stanfour. Es la letra de su canción "Desesperate" (Aclaro: yo escribiré la traducción, no la letra real).

Simplemente, no podría haber encontrado una canción más adecuada a todo el remolino que de emociones que estoy viviendo en mi interior. Estoy... Bueno, el título lo dice.

Sigues buscando y nadie te oye llorar. Estás perdiendo el control otra vez, porque todos tus miedos regresan. Otro sueño se ha desecho. Sintiéndote tan inferior y perdida, como si fueras la única. Quieres gritar porque estás desesperada. Quieres a alguien, sólo a alguien que pueda poner sus manos en tu alma esta noche. Quieres una razón para seguir creyendo que algún día verás la luz.

Son las 3 A.M y no hay nadie a quien llamar y el sueño es tu único amigo, pero incluso el sueño no puede esconderte de todas esas lágrimas, de todo el dolor y todos esos años que desperdiciaste alejándolos de ti. Estás cayendo, es tiempo de que lo enfrentes. Quieres a alguien, sólo a alguien que pueda poner sus manos en tu alma esta noche. Quieres una razón para seguir creyendo que algún día verás la luz. Porque estás desesperada, estás desesperada ahora.

Piensas que las cosas van a cambiar, entonces vuelves a sentirte extraña. ¿Qué se necesita para hacerte sentir viva?

Quieres a alguien, sólo a alguien que pueda poner sus manos en tu alma esta noche. Quieres una razón para seguir creyendo que algún día verás la luz...


domingo, 9 de octubre de 2011

Vox pópuli

Tuve que aprender a base de costalazos que cuando dices las cosas sin pensar puedes herir a alguien. Como todos, cometo errores en esta vida y me arrepiento. Sin embargo, no sé si por estupidez, orgullo o timidez es que después no me atrevo a pedir disculpas… y al final, ya pasó la vieja (como se dice popularmente).
Lo descubrí porque lo he comprobado en carne propia. A veces, las personas dicen cosas que te hieren sin saberlo. Y así mismo como no soy capaz de yo pedir perdón por alguna estupidez que yo dije, soy incapaz de decirle a esa persona que lo que dijo me dañó. Así que es un círculo vicioso. Yo hiero a alguien y alguien me hiere a mí. Es como que el “karma” me la devuelve.
Pero me he sentido tan como la mierda últimamente que estoy tratando de ser cuidadosa con lo que digo, porque pareciera que ahí, justo cuando digo algo imbécil hay alguien atento dispuesto a reprocharme que lo que dije está mal y yo me siento peor, porque todo es tan rápido, tan efímero que ni siquiera puedo alcanzar a pedir disculpas, porque a veces de verdad quiero hacerlo, pero me interrumpen tan rápido que ni siquiera puedo hablar.
De hecho, hace un par de días yo estaba contando una historia muy emocionadamente y de repente, llega otra persona y mi tema queda en el olvido. Y ¿saben qué? Me dolió. No porque yo quiera llamar la atención, sino porque eso me hace darme cuenta que en realidad nadie está interesado en lo que me pasa, en mis historias, en mis dilemas, en mi vida. Ahí caigo en el hecho de “tal vez sí quiera llamar la atención”, pero no lo hago en lo absoluto, porque “nadie me pesca”.
Estuve tan sensible y apenada por la vida que cuando alguien mostró el mínimo interés por mí quise puro echarme a llorar desconsoladamente en sus brazos. Pero me retuve y me alejé, aunque por dentro lo único que quería era gritar que NO, no estaba nada de bien.
Lo peor de todo, es que cada vez que escribo algo así, son puras indirectas para el mundo, para la gente que me conoce, como diciendo a vox populi: ¡Hola, yuju, estoy aquí!
Y, típico, nadie lee esto.

lunes, 3 de octubre de 2011

Soledad.

Soledad es mi segundo nombre, y no es chiste, de verdad lo es.

A veces es tan innevitable sentirse de una manera tan extraña, como que no eres parte de nada ni de nadie. Que no perteneces realmente al lugar en donde estás, pero no porque esté haciendo algo que no me guste, sino que simplemente no me siento bien.

Es un poco irónico, porque mientras escribo esto todos están haciendo algo distinto, inmersos en mundo tan diferente a lo que siento. Hay pequeños detalles que pueden destruir o hacer feliz a una persona. Supongo que soy demasiado social, demasiado de piel y que extraño que existan personas que sean capaces de leer en mis ojos como me estoy sintiendo. Aunque tengo la ligera sospecha que nadie puede comprender la complejidad ni se sus propios pensamientos... menos de los míos.

Me autodestruyo. Me ahogo. Me siento sola.

Quisiera que alguien me escuchase. Pero me cuesta tanto encontrar a la persona adecuada para decirle como me siento.

Me siento egoísta y envidiosa, porque necesito llamar la atención como lo hacen otras personas, pero no lo logro. Yo no soy lo suficientemente interesante para el mundo, como el mundo lo es para mí. Creo que siempre quiero dar mucho de mí y cuando lo intento tanto y tan duro, me entristece que las cosas no sean recíprocas.

Así que eso... supongo que a veces mi nombre pesa.

sábado, 3 de septiembre de 2011

When good boys/girls go to die.

Ayer, el titular del diario nacional "Las Últimas Noticias" rezaba: "El último vuelo del halcón". Era un poco cruel, un poco desatinado... para el dolor que se está viviendo en todo Chile. Sin embargo, es la verdad... y eso no quita que siga siendo triste.

El viernes recién pasado, 21 personas dispuestas a ayudar, dispuestas a hacer de Chile un país mejor, dispuestas a cambiar el mundo con su alegría y generosidad sufrieron un terrible accidente camino al archipiélago Juan Fernández. Habían caras conocidas, caras famosas, caras no tan famosas, caras que pasaban desapercibidas. Ahora todos son famosos.

¿Cuántas tragedias pueden pasar en tan poco tiempo?

Es tan terrible. Es... demasiado terrible. Ahora mismo están dando un reportaje en la TV hablando de estas grandes personas que nos han dejado. Es una lástima no poder conocerlas personalmente y poder maravillarse frente a ellas de las cosas buenas que hicieron, las cosas que estaban haciendo.

Iba un matrimonio. El arquitecto a cargo de la construcción de las escuelas modulares que estaban viendo le había contado maravillas a su mujer y ella quiso ir con él esta vez. Éste viernes partieron ambos y dejaron a tres niños huérfanos.

Un joven de la FACh dejó a su mujer y un hijo pequeño. Probablemente no llevaban mucho tiempo de matrimonio.

Un empresario ejemplar que dejó atrás a su familia.

Un conductor de un matinal que dejó atrás a su reciente reencontrada pareja, su adorado campo y sus amados animales.

Dos mujeres dispuestas a insertar un lugar para la cultura estable allí. Una de ellas dejó tres hijos, entre ellos, un pequeño de 8 meses.

No sé más de ellos... solo puedo deducir que murieron por querer hacer una buena acción.

Eran buenas personas...

Espero que el Señor los tenga con Él y que les envíe el consuelo que necesitan sus familiares y seres queridos.

Ojalá que estos 21 ángeles nos brinden un poco de su guía para poder llegar a ser tan generosos y continuar con su labor... para honrarlos dignamente. Tal como se lo merecen.

Este es un remezón para el mundo, para Chile, para mí.

Este es el sentimiento colectivo de las personas cuando los/as chicos/as buenos mueren...

jueves, 1 de septiembre de 2011

Singin' Out Loud.

Je. Este título tiene un doble sentido para mí. Tengo un fic escondido por ahí que lleva ese nombre. Pero esto no es para nada sobre una historia creada por mí.

Hace un par de días fui a un concierto que a principio de año jamás me habría imaginado ir. Me gusta la música, pero tampoco era una fanática asérrima. Sin embargo, una salida así es innegablemente entretenida cuando una goza de la música en general. Y fui. Tal vez más por la compañía que por la música, pero lo hice. Y lo pasé tremendamente bien.

Ahora tengo esta canción en mi mente, tratando de sacarla en guitarra porque los acordes son fáciles de hacer, pero el rasgueo no. Y para rematar, una de las consecuencias (a parte de todo el dolor muscular) tengo un posible esguince en mi mano. Dios.

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"You're the direction I follow to get home. When I feel I can't go on you tell me to go. And it's like I can't feel a thing without you around. And don't mind me if I get weak in the knees 'cuz you have that affect on me... you do.
Everything you say, everytime we kiss I can't think straight, but I'm OK. And I can't think of anybody else. Who I hate to miss as much as I hate missing you.
Months going strong now and no goodbye. Unconditional, unoriginal always by my side. Meant to be together, meant for no one but each other you love me I love you harder so.
Everything you say, everytime we kiss I can't think straight, but I'm OK. And I can't think of anybody else who I hate to miss as much as I hate missing you.
So please give me your hands. So please give me a lesson on how to steal, steal a heart as fast as you stole mine. As fast as you stole mine. Yeah.
Everything you say, everytime we kiss I can't think straight, but I'm OK. And I can't think of anybody else. Who I hate to miss as much as I hate missing you.
So please... give me your hands.
So please... just take my hand."

Eres la dirección que sigo para llegar a casa. Cuando siento que no puedo irme, me dices que vaya. Y es como que no siento nada sin ti cerca. Y no me importa tener las rodillas débiles, porque tú tienes lo que me afecta, lo haces.
Todo lo que dices, cada vez que nos besamos no puedo pensar con claridad, pero estoy bien. Y no puedo pensar en nadie más a quien odie extrañar tanto como te extraño a ti.
Los meses van rápido ahora y sin adiós. Incondicional, poco original... siempre a mi lado. Destinados a estar juntos, para nadie más que a nosotros. Tú me amas, yo te amo más.
Todo lo que dices, cada vez que nos besamos no puedo pensar con claridad, pero estoy bien. Y no puedo pensar en nadie más a quien odie extrañar tanto como te extraño a ti.
Por favor, dame tus manos. Por favor, dame una lección sobre como robar, robar un corazón tan rápido como tú robaste el mío, como tu robaste el mío. Yeah.
Todo lo que dices, cada vez que nos besamos no puedo pensar con claridad, pero estoy bien. Y no puedo pensar en nadie más a quien odie extrañar tanto como te extraño a ti.
Por favor... dame tus manos.
Por favor... solo toma mi mano.

lunes, 29 de agosto de 2011

Bipolar

Realmente... ¿quién puede entenderme?. Ni yo misma puedo hacerlo a veces.
Hace dos horas tenía un mal humor terrible, pero horas antes estaba risueña y regalando besos de color rojo maraco intenso. Sí, es un color, aunque no lo crean.

Y ahora, estoy un poco contenta. Debería estar privilegiando mis valiosas horas de sueño en vez de estar escribiendo esta entrada, pero realmente me siento con ganas de escribir hoy. Supongo que acabando con esto, estudio un poco más mi presentación y me largo a dormir.

Necesito desahogarme:

Estaba tan asquerosamente preocupada por este imbécil que no me contestaba. ¡Y nadie me contestaba! Ni él ni en su casa. Se me pasó por la cabeza que podría haberle pasado algo y me asusté. Respiré hondo y me dije a mí misma: "No, él está bien. La malas noticias vuelan..." Bueno, no pensé eso exactamente, pero... parecido. Me autoconvencí que estaba bien y adivinen. Yo tenía razón: estaba bien.

-¿Hola?
-Te odio -le dije medio riendo, medio en serio.
Algún día le diré por qué estaba realmente de malhumor, exceptuando el estrés y el sueño, claro, que también aportaron un poco a mi odio. Obviamente, él fue la persona que recibió parte de mi desquite. De hecho, después de decirle que lo odiaba me sentí un poco más animada, un poco.

Otra cosa que aportó parte de mi reciente felicidad fue... recordar a mis amigas. Me di un descanso, un par de vueltas por la casa, llené un poco mi estómago y volví a estudiar (cosa que aún no hago de nuevo).

Me alegro de estar bien ahora. Voy a tratar de olvidar la negrura que me ha estado corroyendo la mente de un tiempo a esta parte y mañana me dedicaré a disfrutar mi break entre tanto pesimismo, envidias y pesares.

Es tiempo para mí.

Síp, soy un poco bipolar.

domingo, 28 de agosto de 2011

Una cosa es creerlo, otra cosa es que sea cierto.

Pensé que este año sería distinto. Que tal vez ya había superado mi etapa de represión mental y de sofocamiento social. Pensé que este año podría ser un buen año para mi salud mental y mis típicos sentimientos de no querer estar en ningún lado.

Pero una cosa es pensarlo, y otra cosa es que sea cierta.

Me equivoqué rotundamente. Posiblemente se vio aplazado (o aumentado) el período en que me suele pasar esto. Casi siempre es cerca de las vacaciones de invierno, pero ya en esta época se me pasa... aunque los días de Septiembre tampoco son mis mejores días, así que no sé. Tal vez sea simplemente que ya me llegó mi momento de tormento anual.

Supongo que el año me salvé porque estaba concentrada más en entrar a la universidad que en los conflictos sociales, pero de todas formas pasó una que otra cosa.

Tal vez confesar lo inconfesable por primera vez en voz alta me dio mucho que pensar, porque no ha cesado de dar vueltas en mi cabeza desde ese día. Ahora hablo en código, pero es que realmente... hay cosas inconfesables, al menos públicamente. Hay gente que sabe mi mayor, más terrible y ¿mejor guardado? secreto, que por un par de vasos de Vodka confesé sin más a gente prácticamente desconocida para mí. Pero supongo que el factor tiempo no es algo que influya en este tipo de cosas... Si fuese por eso mi madre lo sabría hace mucho tiempo, y es a la última persona que se lo diría. Lo mismo para papá.

Podría seguir dándole vueltas al asunto, pero lo único que tengo claro es que reconocerlo en voz alta es más terrible de lo que creí. Me avergüenza, me daña, me hastía... tengo miedo de que sea algo de conocimiento público. No quiero que la gente se aleje de mí. Quiero que me crean. Quiero que alguien escuche mi versión, que alguien escuche mis miedos, mis teorías... Tal vez necesito seriamente un psicólogo.

Otra cosa que me da vueltas en la cabeza es el hecho de que mi padre haya estado cumpleaños hace dos días y recién hoy pudimos vernos todos como familia y cantarle con una torta. Qué locura. Cómo odio estos días ajetreados que no nos dejan tener nuestra convivencia familiar tan escasa y poco aprovechada.

Quiero un día normal, sin estudios, sin preocupaciones en mi vida.

Pero ahora es imposible.