"Para escribir solo hacen falta dos cosas: tener algo que decir y decirlo" - Oscar Wilde
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martes, 11 de diciembre de 2012

Caminos entrelazados, caminos separados


Es… bastante chocante darse cuenta de algunas cosas.

Darte cuenta de que cosas que parecían importantes uniéndote a ti y a otro cercano, ya no sean tan importantes para esa persona… entonces quedas con un vacío. Como con una desilusión.

Es triste. A pesar de que me lo esperaba.

Entonces me di cuenta de que va a haber algún momento en que nuestros destinos inevitablemente se van a separar, aunque me gusta pensar que no es así. Que en un futuro lejano lograré volver a ver a esa persona que siento que cada vez se aleja más de mí.

Y duele un poco.

Supongo que esto es lo que sucede cuando te das cuenta que todo lo que tú crees que tenías tan asegurado, en realidad no lo estaba. Que jamás fue el puerto seguro en el cual desembarcar.

Yo creía que podrías ser mi puerto seguro. De verdad lo creía y ahora estoy en nada.

No me deprime saber esto (no tanto), creo que puedo avanzar y que puedo hacer las cosas bien para mí dependiendo de las señales que vaya captando de este malicioso camino curvilíneo.

No podría estar triste, porque aún están esas personas constantes en mi vida. Las que me hacen promesas de larga duración, esas que dicen "estaré allí para cuando sea que lo necesites". A veces quisiera que las mismas personas a las que yo quiero sostener, sean las que me sostengan. Las que sean ese "colchón amortiguante" cuando caiga. Pero no es así. 

Sé que tengo mis colchones donde caer, las grúas que me levantarán, los hombros que se me prestarán para derramar lágrimas y luego los pañuelos que harán algo por secármelas, luego los payasos que me harán sonreír otra vez. Y esa certeza de que cada persona que yo conozca va aportar felicidad en mi camino, porque de cada persona puedo aprender. Aunque no lo demuestre mucho, me encanta aprender cada día.

El futuro está allá tan lejano. Lo único que me queda es aprovechar cada segundo como si fuera el último. Nada más.

Disfrutar cada segundo con cada persona con la que me toque compartir un pedazo de mi vida.

El mundo puede detenerse un segundo ahora.

El futuro puede esperar.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Alter ego.

A veces me sorprendo a mí misma cuando releo las cosas que se supone que yo escribí. Es como si de verdad hubiese sido otra persona quién las escribió.

Es gracioso porque de verdad pareciera que hay dos personas en mí. Pero debo suponer que no es así. Solo que yo le puse nombre a mi conciencia, a mi yo profundo. Diana Prenze, mi alter ego.

Me pregunto cómo sería tener una conversación con ella. Sabiendo que soy yo misma.

Yo creo que la mayoría de la gente no debe imaginarse que soy así de reflexiva. Deben de pensar que solamente soy una persona silenciosa o tímida, en vez de creer que por lo general, cuando estoy en silencio es porque estoy pensando. Me distraigo con facilidad por eso. Porque mi cabeza es una locura todo el tiempo, siempre estoy pensando, siempre estoy creando nuevas ideas. A veces ni siquiera me doy cuenta de que lo estoy haciendo hasta que me doy cuenta de que perdí el hilo de una clase, de una conversación o de cualquier cosa en general.

Estoy aquí para hablar de mi "otro" yo, porque... no quiero que se pierda. Dudo que se pierda, pero no quiero que se pierda el hecho de su creación. Creo que más que nada le puse nombre, porque a veces realmente no me reconozco a mí misma cuando escribo. Me extrapolo.  He llegado a tener conversaciones mentales todo el tiempo, converso conmigo misma o me imagino conversando con alguien. Me pregunto cómo será mi cerebro en pleno proceso mental.

En fin... a lo que iba.

Creo que nunca lo había comentado por aquí, pero... yo escribo fics y Diana Prenze inicialmente era el personaje para uno de los fics de Harry Potter que yo estaba haciendo. Y ella era muy parecida a mí solo que más "perfecta". En el fondo, estaba tratando de hacerla ver como yo, con mis mismas características físicas (aunque más delgada) y ella tenía un pasado misterioso o algo así (realmente no quiero analizar eso del pasado misterioso). Diana Prenze era yo perfeccionada (y nadie es perfecto). Cuando me di cuenta de eso dejé de escribir ese fic. Tampoco es como que tuvieses muchas grandes ideas después de eso, por suerte.

Ahora sé que eso se llama "Mary Sue", definición según Wikipedia: "Personaje ficticio (generalmente femenino, cuando es masculino se le llama "Gary Stu") en exceso idealizado y abiertamente identificable como el alter-ego del autor o del lector".

Supongo que esa definición lo dice todo.

Ahora Diana Prenze es algo absolutamente natural para mí. Está aquí todo el tiempo. Y la adoro. Me encanta ser estas dos personas.

Espero que el resto del mundo sepa apreciarla también.




lunes, 1 de octubre de 2012

Todos cambian

Estaba mirando unas fotos de unos amigos... que ya no son tan amigos y caí en la cuenta de algo importante. No importan cuán duro trates de ser la misma persona siempre, igual cambias. 

Mientras van pasando los años cambiamos, mutamos, nos convertimos en otras variaciones de nosotros mismos. Y no me refiero solo al físico. Me refiero a todo. 

Años atrás jamás me habría visto aquí. Sentada en mi cama observando como mi hermana duerme y escribiendo esta entrada. Siendo una estudiante universitaria (de medicina), vegetariana, una persona sociable... Tampoco nunca me había sentido tan cómoda conmigo misma como me siento ahora. A pesar de que podría sentirme insegura con mi cuerpo, de todas formas me siento bien.

Me agrada esta nueva yo y quiero mantenerla con el tiempo, o ir mutándola a alguien más alegre si se puede. 

Todas las cosas que he vivido, las veces que he llorado y que he sufrido me trajeron aquí (suena como una canción de cursilerías). Mi adolescencia fue un caos para mí. No quisiera pasar por ella ni aunque me pagasen, aunque haya sufrido un pequeño lapsus diciendo que todavía soy una adolescente, sé que ya no lo soy. 

Pero siento que todas esas cosas malas que sentido sobre mí, han hecho que me vuelva una persona más fuerte y más alegre. Realmente me gusto a mí misma ahora. Como nunca. Me siento demasiado feliz y cómoda como para dejar que los problemas que están a mi alrededor me afecten. No me gusta que la gente se ponga densa y que miren con mala cara al mundo. Es como si fuese la culpa del resto que sus vidas no vayan bien. Y no es así. Sé que es muy normal agarrarla contra el resto del mundo cuando las cosas no van bien, porque es una manera de descargarse; pero eso no justifica que empiecen a hacer daño. ¿A qué punto puede llegar la gente en sus cambios?.

Me doy cuenta de los cambios que hice en mí, incluso sé que varios notaron mi cambio y también noto los cambios de los demás. Al menos yo me siento bien con los míos... me pregunto si ellos se sentirán bien sobre los suyos.

Creo que la repetitiva frase de "nunca cambies" es una forma de decir de que "aunque cambies, no dejes de lado tu propia esencia". No sé si se entiende. Es lógico que cambiemos, los años van pasando, con ellos viene la experiencia y crecemos, maduramos. Pero no por eso vamos a convertirnos en personas opuestas, en alguien diferente a lo que solíamos ser. Solo deberíamos lograr ser una versión mejorada de nosotros mismos.

Todos cambian... el problema es hasta qué punto.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Tal cual soy

Me da gracia pensar que el lema de mi blog no puede ser más acertado. Estuve releyendo un par de entradas y me di cuenta que realmente no es tan difícil conocerme, después de todo. Tal vez sea un poco -muy- enigmática para describirme, para decir lo que pienso o lo que está pasando por mi mente. Pero... es cosa de meterse aquí y es como estar en mi cabeza. Tampoco soy tan críptica, aquí es muy fácil decir todo lo que estoy sintiendo, porque según yo nadie lee esto. 

De verdad, si una persona que realmente está interesada en conocerme debería leer mi blog. 

Hay personas que saben que yo escribo, pero nunca se han dado cuenta de la profundidad de las cosas que escribo. Debería sentirme molesta con las personas que me importan por no conocerme lo suficiente o por no interesarse en mí lo que me gustaría. Tal vez debería sentirme herida, pero no es así. Las pocas personas que leen mis cosas (por no decir la única que lee a parte de mí misma) saben lo compleja que puedo llegar a ser. Como lo estoy siendo ahora, básicamente me estoy quejando de que el mundo no me quiera lo suficiente. Y no estoy ni molesta ni herida. 

Me encanta darme cuenta que mientras haya alguien dispuesto a conocerme, yo estaré dispuesta igualmente a que me conozca. Tal vez sea un poco dura para soltar prenda, pero es tan simple como venir aquí y leer. El problema es que a la gente no le gusta mucho leer. Así que con eso resumo que son muy pocas las personas que me conocen realmente.

Es difícil darse a conocer, una vez una de mis compañeras de universidad me dijo que como yo tenía esta alma de escritora a mí me encantaba "dar" más que "recibir", como que me permitía más darme a conocer que escuchar y conocer a las otras personas, pero no es así. Yo soy más reflexiva. Me doy cuenta de lo que pasa a mi alrededor, a veces más que otras personas. Pongo de ejemplo que me di cuenta antes que mi mejor amiga que le gustaban ciertos chicos. 

Me encanta darle amor y cariño a las personas que quiero. Así como me encantaría recibir de  parte de ellos el mismo afecto, pero no sucede tan a menudo. Solía sentirme sola por eso.

Ahora trato de ser una persona más feliz y optimista; creo que en general ha funcionado. 

Sin embargo, ser feliz y optimista no quita que soy muy emocional. Lloro literalmente con todo. Todavía recuerdo cuando una amiga me dijo: "me encanta verte así de feliz" y yo casi me echo a llorar ahí mismo. Suena ridículo emocionarse por notar el cariño de los demás, pero así de apasionada puedo ser.

Vivo todo intensamente. Y me encanta ser así. 

Estoy demasiado contenta con ser yo.

Tierra trágame, mátame, patéame.

Hoy tengo esas ganas de querer salirme de mí misma y golpearme. Ojalá fuese posible.

Hace tiempo que no me sentía de esta manera... y yo debo ser muy idiota para que me esté pasando ahora. Porque al fin y al cabo "cosechas lo que siembras" y yo misma sembré la tontería que está creciendo en mí ahora. Es que... ¿a quién se le ocurre hacer lo que yo hago? Como que no quiero revelar mucho, porque eso significaría de cierta manera que estoy reconociéndolo públicamente.

Creo que de repente, nosotras las mujeres realmente nos ponemos estúpidas. En el fondo, siempre nos gusta  el tipo difícil, que nos ignora, que hay un coqueteo loco y no pasa nada, que después 'si te he visto, no me acuerdo'. Lo peor, lo peor... es que cuando el objeto de tus obsesiones es alguien con quién ya estuviste antes... y que su amistad te importa tanto, tanto, que jamás harás una movida, a menos que esa persona se lance. Pero es imposible que se lance por que... sí, adivinen quién fue la que terminó primero: yo.

Bueno, tal vez no es imposible que se lance, tal vez... podría pasar, pero enfrentémoslo. Si deja de ser difícil ¿seguirá teniendo el mismo encanto? Esto me huele a encaprichamiento adolescente. Y tengo que decirlo, la adolescencia me está dejando atrás. Así que me digo a mi misma: "Misma, déjate de llorar. Afronta las consecuencias. Enfócate en lo que tienes que hacer".

Pero me siento tan estúpida que solo pido: Tierra trágame. Tierra azótame. Tierra patéame. Tierra mátame.

O resetea mi cerebro.

viernes, 20 de enero de 2012

Las vueltas que da la vida

Hay cosas que nunca te imaginas que van a suceder. A veces piensas que la vida de algún modo, de cierta forma se ha acabado o ha perdido el sentido, pero... simplemente no es así. Solamente las cosas han cambiado y si tú no cambias junto con ellas, las diferencias, las incongruencias que ves terminarán por darte vuelta el mundo.

Algún día de este año (o cuando estaba terminando el anterior), mientras hablaban sobre que supuestamente este año se acaba el mundo, una psíquica dijo que este año no sería el fin del mundo literalmente como lo dice la palabra, sino que sería el fin del mundo como lo conocemos. Supongo que de una u otra forma tiene sentido, porque en una semana pueden pasar muchas cosas. Mi primera semana del año fue así. La segunda fue como la calma después de la tormenta, pero después de esa calma puede pasar cualquier cosa y lo comprobé, porque esta ha sido otra semana de locos y solo es la tercera del año.

Descubrí que si no miro las cosas con un poco más de optimismo, aunque la "tormenta" esté arrasando conmigo, no habrá nadie que me ayude a ver las cosas de otra perspectiva. Estamos rodeados de gente que empuja su opinión hacia ti y tú debes tratar de armarte una propia, pero al final terminas apoyando más una opinión que otra y decides que esa es "tu opinión". Sin embargo, no es así. No es bueno dejarse llevar por lo que opinen los demás, mas la mayoría de las veces lo hacemos, y lo volvemos a hacer una, y otra, y otra, y otra vez.

Uno debería de pensar con esto, "solo mi opinión vale". No es cierto. Una cosa es que uno se forme su propia opinión y otra cosa muy distinta es que estés en la posición correcta. Y ¿qué es lo correcto?.

En clases de ética vimos que por años, muchísimos años, varios filósofos han estado en busca de la verdad. ¿Y saben qué? Nadie la ha encontrado, se supone. Yo creo que sí hay gente que la ha encontrado, solo que no podía decir la verdad que descubrió, porque la descubrió cuando ya no tenía contacto con nuestro mundo. O tal vez la descubrieron mientas agonizaban y podían decírnosla, pero esas personas adquirieron esa sabiduría que les decía que cada uno de nosotros debe descubrirlo por su cuenta y que cada uno tiene una verdad que descubrir, un destino trazado, un sentido de la vida.

Muchas veces me pregunté ¿por qué estoy aquí? ¿cuál es mi propósito en la vida? ¿qué hubo antes de mi nacimiento? ¿qué hay después de mi muerte?. No lo sé. Lo único que sé es que estoy aquí para descubrirlo.

miércoles, 4 de enero de 2012

Vocación

Hoy salí a un centro comercial con mi mejor amiga. Hace muchísimo tiempo que no salíamos y disfrutábamos de cosas tan sencillas como hablar de todo y nada, de reírnos de las anécdotas, de todo en general. Creo que me sirvió este día para darme cuenta de muchas cosas. Darme cuenta de que a pesar de que pase el tiempo y que a estas alturas irremediablemente nos alejamos mutuamente seguimos compartiendo esa conexión, que no se rompió durante meses que pasamos sin hablarnos ni vernos.

Sin embargo, eso no fue lo que me llevó a llegar a escribir esto.

Nos metimos a una tienda que vendía música y libros varios. Obvio, ambas fanáticas de la buena lectura nos decantamos por la última opción. Estuvimos como una hora  allí... me sacó de la tienda para ir a buscar lo que teníamos que buscar. Pero fracasamos cuando pasamos al lado de una librería, hasta podía sentir el aroma de las hojas de los libros emergiendo, llamando.

Ninguna pudo resistirse y allí, mientras acariciaba las portadas de los libros, buscando algo interesante. Sentí algo extraño en mí, sentí que algo estaba mal. Pensé seriamente que no podía ser posible que yo estuviese estudiando medicina, después ni siquiera podría leer y escribir continuamente. Pero luego me dije: para eso existen las vacaciones y tampoco soy tan buena escribiendo. Es un hobbie.

Ya cuando iba en la micro, sola, mi corazón calmó mi inquietud. Si realmente no quisiera ayudar a la gente, nunca habría entrado a medicina. Y siempre puedo escribir en mi querido blog cuando me sienta sobrepasada y darme un respiro.


martes, 3 de enero de 2012

Humana

No puedo evitar tener errores. Bueno, sí que podría evitarlos, pero cuando uno toma una decisión no sabe si está errada o no. Yo decidí malgastar mi tiempo de estudio en otras cosas y he aquí las consecuencias, debo repetir un curso.

Sé lo que se siente cuando esperan mucho de ti. Supongo que la presión, el pesar sobre ciertas cosas, los malos recuerdos, las horas de ocio extra se acumularon para pegarme un coscorrón harto duro. Estoy cansada de llorar por los demás. Todos, deberíamos de dejar de esperar algo de los demás, deberíamos dejar de querer desesperadamente las cosas. Esfuércense, pero sean humildes cuando la recompensa llegue. No se confíen, nunca confíen en nadie, ni siquiera en ustedes mismos.

Hace unos días me di cuenta que no podré evitar que las personas que quiero sufran por algunas cosas. Sin embargo, hay cosas que dependen de uno... Hoy, pensé que hay algo profundamente arraigado en mí que debería de soltar, pero me pregunté ¿realmente vale la pena? ¿acaso es necesario romper la burbuja de los secretos para que la gente te pueda comprender al cien por ciento?. Alguien dijo una frase que no sé si encontrarla cierta o no, es algo confusa y da para reflexionar: "Todos tienen secretos. Los llaman así por una razón"

Soy humana. Cometo errores, omito información importante (de algunas me arrepiento, de otras no aún), me dejo estar, daño a la gente y me daño a mí misma. No soy un ser todopoderoso que puede controlar las cosas y siempre he creído que todo pasa por algo, por más dificultoso o doloroso que sea.

Hay gente que probablemente no puedan entender qué es lo que me refiero. Ni mis propios padres podrían entenderlo (aunque los puede sorprender cuánto realmente te conocen tus padres, aunque tu pienses que no es sí). Ni yo sé perfectamente por qué he tomado algunas decisiones, uno no siempre maquina las cosas con doble sentido, con un propósito en particular. No sé siquiera por qué estoy escribiendo esto, solo hay dos personas en este mundo que leen mi blog: una amiga y yo, aunque podría agregar a una tercera... pero ni de eso estoy segura.

A veces pienso que el que escribe la historia de mi vida tiene que tener una cabeza tan retorcida como la mía, porque a veces (bastantes veces) me sorprendo a mí misma. Es como si mi alter ego se saliera de mi cuerpo para escribir las palabras que yo no puedo poner en mi boca.

Por eso escribo, para ver si alguien ahí, puede llegar a comprender algo. A ver si de repente me sale un héroe que venga a rescatar a esta pobre humana estúpida que comete errores... como todos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Reflexiones en Víspera de Año Nuevo

31 de diciembre, 2011.
2:53 AM.
¿Alguna vez han sentido esa sensación de que te pican las manos por hacer algo? ¿Les ha pasado que en su cabeza reproducen una y mil veces eso que tanto quieren hacer? Pues a mí me pasa muy seguido, cuando quiero escribir. De hecho, hace un par de minutos atrás estaba precisamente pensando en escribir algo como esto, mientras me movía por la casa buscando cosas para prepararme para “dormir”.
Hoy es el último día del año. Un día peculiar, por no decir menos. Es un día en el cual (se supone) uno debería de reflexionar de todo lo que hizo este año y de cómo podría hacer para mejorar el año que sigue.
Lo primero que pensé, cuando me dieron ganas de escribir esto, fue un recuerdo. Hace un par de años nuevos atrás (y creo que son más de un par), escribí en mi diario de vida como loca toda la última semana de ese año. Y terminé el diario de vida el último día del año, también. Sin embargo no es de eso de lo que me acordé sino que escribí sobre el placer de tomar un café en la mañana, mirando el mar. Realmente no me acuerdo mucho de todo el contexto y no sé si ese escrito estará por ahí, porque ni siquiera sé donde está mi diario de vida de aquel entonces. Y debo decir que hace tiempo que no tomo mi nuevo cuaderno.
Lo que me lleva a una segunda cuestión: Siempre que termino de escribir una historia… se me pierde. ¡Sí! Después de todo el “esfuerzo” y de imaginar tanto, de crear situaciones, personajes y relaciones se me pierde. Es algo triste realmente, porque mi memoria no es tan buena como para recordar exactamente lo que escribí hace tanto tiempo. Escribir una historia toma tiempo, por supuesto que sí, ¿acaso resultaría sencillo, por ejemplo, escribir la historia de tu vida?. Y eso que la vas viviendo día a día, si la escribes, seguro tendrías una historia grandiosa. Los escritores, cuando deciden escribir una novela ponen un poco de sí mismos en ellas. A veces la personalidad de algún personaje, a veces las vivencias de los personajes, quizá el ambiente, quizá el tiempo y espacio. Pero por lo general, crean un mundo completamente nuevo. Cuando yo escribo, pongo un poco de mí misma en ello.
Ahora que acaba el año me pregunto, ¿por qué dejamos que este día sea el día de reflexionar? ¿o el día de hacer borrón y cuenta nueva? ¿o el día de echar el año y rezar porque el siguiente sea mejor?. Si al fin y al cabo, después del abrazo de Año Nuevo uno se va a dormir y cuando despierta es un día como cualquier otro, uno es como lo ha sido siempre y no hay nada más que un posible cansancio por el carrete de la noche anterior. ¿Qué tiene de distinto el primero de enero del año nuevo del treinta y uno de diciembre del año anterior? (Omitiendo, claro está, las fechas). Si tomas el año nuevo como una forma de comenzar de cero, de tratar de ser una mejor persona, de corregir tus errores, de avanzar… bien podría ser año nuevo todos los días de tu vida.
Supongo que sí que hay un cambio. Al menos, energéticamente hablando, en el ambiente de festividad se nota que hay algo que cambió. Aunque no sepamos realmente el qué. Yo sí aprecio algún tipo de cambio, aunque parezca que esté reprochando el año nuevo, no es así. Eso sólo que pensé en un perspectiva distinta. Técnicamente, no hay ningún cambio más que de fechas. Pero es otra cosa cuando hablamos de lo que uno siente.
Son las tres con diez minutos de la madrugada, la última madrugada del dos mil once. Ahora me iré a dormir y cuando despierte seguirá siendo el último día del año.
Yo creo que esta fecha es un día casi como cualquier otro. Sin embargo, está en cada uno en ver la magia que hay en torno a éste. Yo puedo ver la magia cuando veo un fuego artificial en el cielo y me emociono con las luces. Cuando estoy junto a mi familia y juntos gritamos un “Oh” de asombro cuando la explosión y las luces nos llaman la atención. Cuando nuestra mascota corretea nervioso por la casa, moviendo su cola, inquieto. Cuando vienen a mi mente un montón de recuerdos y deseos de escribirlos y memorarlos por siempre.
Año Nuevo se trata de compartir, de sentir el año que se va y el que viene, de emocionarse con los detalles, de amar a tus seres queridos y anhelar que lleguen más, de llorar de alegría, de reírse de pena, de extrañar a los que se fueron y a los que están, pero lejos; de leer buenas historias, de escribir tu propia historia.
Eso es año nuevo para mí: Un nuevo capítulo en el libro de mi vida.
3:20 AM
Constanza Vargas C.
«Cuando uno escribe del corazón, no necesita editores.
Cuando publicas en internet una historia, ésta tampoco requiere editores.
Cuando escribes por ti y no por los demás, no necesitas editores.
Cuando escribes para entretener a los demás de manera gratuita, realmente no necesitas editores.
Así que yo no tengo editores, no soy escritora profesional ni me interesa serlo.
Si alguien quiere leer lo que yo escribo, bienvenido sea.
Porque yo escribo mis historias con el corazón por mí y para mí,
para mostrarme ante los demás y para divertir a unos cuantos. »

viernes, 30 de diciembre de 2011

Segundas oportunidades

Hace poco leí un estado de facebook diciendo: "Y lo reitero, no doy segundas oportunidades, a nadie. Incluso cuando eso me destroce." Y creo que le encuentro razón. A diferencia de esa persona, yo sí doy diferentes oportunidades, no me malentiendan. Pero cuando alguien decide dar una segunda oportunidad, está arriesgando todo de nuevo. No me refiero a las segundas oportunidades de volver a intentar a hacer una acción como hacer una prueba o pararte cuando te caíste de la bicicleta. No, me refiero a esas segundas oportunidades más profundas, más sentimentales, más personales.

Por ejemplo, está esta persona que te hizo mucho daño, que te ofendió o que te decepcionó tremendamente. Tú decides darle una segunda oportunidad, sabiendo que te arriesgas a que vuelva a hacerlo. Y no hay nada peor que decepcionarse de alguien por segunda, tercera, incluso una cuarta vez.

Sí, yo doy segundas oportunidades, a pesar de saber que estoy arriesgando mucho mi corazón. A veces pienso que soy ilusa o ingenua, pero yo soy plenamente consciente de que cuando alguien pierde mi confianza es muy poco probable que yo vuelva a confiar de nuevo. No quiero que se piense que soy una especie de amargada. Sólo soy muy, muy, demasiado reservada.

Hace poco me dijeron que soy una persona difícil de conocer. Y yo me sorprendí, por supuesto, me encanta hablar de mí y hablo mucho. Y de repente me veo en retrospectiva y me doy cuenta de que realmente, soy muy complicada. Nadie me conoce realmente. Es difícil que alguien pueda llegar a conocerte como eres realmente si ni tú misma tienes claro quién eres.

Así que ahí está la cuestión ¿quién soy?. No espero que las personas comprendan mi razón de ser así, ni mucho menos espero que me quieran (Mentira, sí espero que me quiera, anhelo que me quieran. Se supone que de eso se trata el "amor" en todas sus facetas). Pero así soy yo.

Volviendo al tema principal.

Dar segundas oportunidades es complicado. Tienes que prepararte psicológicamente a perdonar de verdad y a estar dispuesta a abrirle las puertas de tu vida a alguien que te podría defraudar otra vez. Es lógico que exita gente que no quiera hacerlo. Incluso yo, elijo a quién darle una segunda oportunidad o no. Obviamente hay que ser selectivos. Sin embargo, con filtro y todo, volví a decepcionarme de las personas, pero no me arrepiento de haberlas dado. Porque no soy quien para juzgar a nadie. No somos perfectos. Algunos tal vez nunca salimos de nuestros errores y tal vez era yo la que estaba equivocada. Así que he descubierto que lo importante es arriesgarte. Aunque sientas el temor en lo más profundo de ti.

La vida es muy aburrida si no te arriesgas.