"Para escribir solo hacen falta dos cosas: tener algo que decir y decirlo" - Oscar Wilde

miércoles, 4 de enero de 2012

Vocación

Hoy salí a un centro comercial con mi mejor amiga. Hace muchísimo tiempo que no salíamos y disfrutábamos de cosas tan sencillas como hablar de todo y nada, de reírnos de las anécdotas, de todo en general. Creo que me sirvió este día para darme cuenta de muchas cosas. Darme cuenta de que a pesar de que pase el tiempo y que a estas alturas irremediablemente nos alejamos mutuamente seguimos compartiendo esa conexión, que no se rompió durante meses que pasamos sin hablarnos ni vernos.

Sin embargo, eso no fue lo que me llevó a llegar a escribir esto.

Nos metimos a una tienda que vendía música y libros varios. Obvio, ambas fanáticas de la buena lectura nos decantamos por la última opción. Estuvimos como una hora  allí... me sacó de la tienda para ir a buscar lo que teníamos que buscar. Pero fracasamos cuando pasamos al lado de una librería, hasta podía sentir el aroma de las hojas de los libros emergiendo, llamando.

Ninguna pudo resistirse y allí, mientras acariciaba las portadas de los libros, buscando algo interesante. Sentí algo extraño en mí, sentí que algo estaba mal. Pensé seriamente que no podía ser posible que yo estuviese estudiando medicina, después ni siquiera podría leer y escribir continuamente. Pero luego me dije: para eso existen las vacaciones y tampoco soy tan buena escribiendo. Es un hobbie.

Ya cuando iba en la micro, sola, mi corazón calmó mi inquietud. Si realmente no quisiera ayudar a la gente, nunca habría entrado a medicina. Y siempre puedo escribir en mi querido blog cuando me sienta sobrepasada y darme un respiro.


martes, 3 de enero de 2012

Humana

No puedo evitar tener errores. Bueno, sí que podría evitarlos, pero cuando uno toma una decisión no sabe si está errada o no. Yo decidí malgastar mi tiempo de estudio en otras cosas y he aquí las consecuencias, debo repetir un curso.

Sé lo que se siente cuando esperan mucho de ti. Supongo que la presión, el pesar sobre ciertas cosas, los malos recuerdos, las horas de ocio extra se acumularon para pegarme un coscorrón harto duro. Estoy cansada de llorar por los demás. Todos, deberíamos de dejar de esperar algo de los demás, deberíamos dejar de querer desesperadamente las cosas. Esfuércense, pero sean humildes cuando la recompensa llegue. No se confíen, nunca confíen en nadie, ni siquiera en ustedes mismos.

Hace unos días me di cuenta que no podré evitar que las personas que quiero sufran por algunas cosas. Sin embargo, hay cosas que dependen de uno... Hoy, pensé que hay algo profundamente arraigado en mí que debería de soltar, pero me pregunté ¿realmente vale la pena? ¿acaso es necesario romper la burbuja de los secretos para que la gente te pueda comprender al cien por ciento?. Alguien dijo una frase que no sé si encontrarla cierta o no, es algo confusa y da para reflexionar: "Todos tienen secretos. Los llaman así por una razón"

Soy humana. Cometo errores, omito información importante (de algunas me arrepiento, de otras no aún), me dejo estar, daño a la gente y me daño a mí misma. No soy un ser todopoderoso que puede controlar las cosas y siempre he creído que todo pasa por algo, por más dificultoso o doloroso que sea.

Hay gente que probablemente no puedan entender qué es lo que me refiero. Ni mis propios padres podrían entenderlo (aunque los puede sorprender cuánto realmente te conocen tus padres, aunque tu pienses que no es sí). Ni yo sé perfectamente por qué he tomado algunas decisiones, uno no siempre maquina las cosas con doble sentido, con un propósito en particular. No sé siquiera por qué estoy escribiendo esto, solo hay dos personas en este mundo que leen mi blog: una amiga y yo, aunque podría agregar a una tercera... pero ni de eso estoy segura.

A veces pienso que el que escribe la historia de mi vida tiene que tener una cabeza tan retorcida como la mía, porque a veces (bastantes veces) me sorprendo a mí misma. Es como si mi alter ego se saliera de mi cuerpo para escribir las palabras que yo no puedo poner en mi boca.

Por eso escribo, para ver si alguien ahí, puede llegar a comprender algo. A ver si de repente me sale un héroe que venga a rescatar a esta pobre humana estúpida que comete errores... como todos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Reflexiones en Víspera de Año Nuevo

31 de diciembre, 2011.
2:53 AM.
¿Alguna vez han sentido esa sensación de que te pican las manos por hacer algo? ¿Les ha pasado que en su cabeza reproducen una y mil veces eso que tanto quieren hacer? Pues a mí me pasa muy seguido, cuando quiero escribir. De hecho, hace un par de minutos atrás estaba precisamente pensando en escribir algo como esto, mientras me movía por la casa buscando cosas para prepararme para “dormir”.
Hoy es el último día del año. Un día peculiar, por no decir menos. Es un día en el cual (se supone) uno debería de reflexionar de todo lo que hizo este año y de cómo podría hacer para mejorar el año que sigue.
Lo primero que pensé, cuando me dieron ganas de escribir esto, fue un recuerdo. Hace un par de años nuevos atrás (y creo que son más de un par), escribí en mi diario de vida como loca toda la última semana de ese año. Y terminé el diario de vida el último día del año, también. Sin embargo no es de eso de lo que me acordé sino que escribí sobre el placer de tomar un café en la mañana, mirando el mar. Realmente no me acuerdo mucho de todo el contexto y no sé si ese escrito estará por ahí, porque ni siquiera sé donde está mi diario de vida de aquel entonces. Y debo decir que hace tiempo que no tomo mi nuevo cuaderno.
Lo que me lleva a una segunda cuestión: Siempre que termino de escribir una historia… se me pierde. ¡Sí! Después de todo el “esfuerzo” y de imaginar tanto, de crear situaciones, personajes y relaciones se me pierde. Es algo triste realmente, porque mi memoria no es tan buena como para recordar exactamente lo que escribí hace tanto tiempo. Escribir una historia toma tiempo, por supuesto que sí, ¿acaso resultaría sencillo, por ejemplo, escribir la historia de tu vida?. Y eso que la vas viviendo día a día, si la escribes, seguro tendrías una historia grandiosa. Los escritores, cuando deciden escribir una novela ponen un poco de sí mismos en ellas. A veces la personalidad de algún personaje, a veces las vivencias de los personajes, quizá el ambiente, quizá el tiempo y espacio. Pero por lo general, crean un mundo completamente nuevo. Cuando yo escribo, pongo un poco de mí misma en ello.
Ahora que acaba el año me pregunto, ¿por qué dejamos que este día sea el día de reflexionar? ¿o el día de hacer borrón y cuenta nueva? ¿o el día de echar el año y rezar porque el siguiente sea mejor?. Si al fin y al cabo, después del abrazo de Año Nuevo uno se va a dormir y cuando despierta es un día como cualquier otro, uno es como lo ha sido siempre y no hay nada más que un posible cansancio por el carrete de la noche anterior. ¿Qué tiene de distinto el primero de enero del año nuevo del treinta y uno de diciembre del año anterior? (Omitiendo, claro está, las fechas). Si tomas el año nuevo como una forma de comenzar de cero, de tratar de ser una mejor persona, de corregir tus errores, de avanzar… bien podría ser año nuevo todos los días de tu vida.
Supongo que sí que hay un cambio. Al menos, energéticamente hablando, en el ambiente de festividad se nota que hay algo que cambió. Aunque no sepamos realmente el qué. Yo sí aprecio algún tipo de cambio, aunque parezca que esté reprochando el año nuevo, no es así. Eso sólo que pensé en un perspectiva distinta. Técnicamente, no hay ningún cambio más que de fechas. Pero es otra cosa cuando hablamos de lo que uno siente.
Son las tres con diez minutos de la madrugada, la última madrugada del dos mil once. Ahora me iré a dormir y cuando despierte seguirá siendo el último día del año.
Yo creo que esta fecha es un día casi como cualquier otro. Sin embargo, está en cada uno en ver la magia que hay en torno a éste. Yo puedo ver la magia cuando veo un fuego artificial en el cielo y me emociono con las luces. Cuando estoy junto a mi familia y juntos gritamos un “Oh” de asombro cuando la explosión y las luces nos llaman la atención. Cuando nuestra mascota corretea nervioso por la casa, moviendo su cola, inquieto. Cuando vienen a mi mente un montón de recuerdos y deseos de escribirlos y memorarlos por siempre.
Año Nuevo se trata de compartir, de sentir el año que se va y el que viene, de emocionarse con los detalles, de amar a tus seres queridos y anhelar que lleguen más, de llorar de alegría, de reírse de pena, de extrañar a los que se fueron y a los que están, pero lejos; de leer buenas historias, de escribir tu propia historia.
Eso es año nuevo para mí: Un nuevo capítulo en el libro de mi vida.
3:20 AM
Constanza Vargas C.
«Cuando uno escribe del corazón, no necesita editores.
Cuando publicas en internet una historia, ésta tampoco requiere editores.
Cuando escribes por ti y no por los demás, no necesitas editores.
Cuando escribes para entretener a los demás de manera gratuita, realmente no necesitas editores.
Así que yo no tengo editores, no soy escritora profesional ni me interesa serlo.
Si alguien quiere leer lo que yo escribo, bienvenido sea.
Porque yo escribo mis historias con el corazón por mí y para mí,
para mostrarme ante los demás y para divertir a unos cuantos. »

viernes, 30 de diciembre de 2011

Segundas oportunidades

Hace poco leí un estado de facebook diciendo: "Y lo reitero, no doy segundas oportunidades, a nadie. Incluso cuando eso me destroce." Y creo que le encuentro razón. A diferencia de esa persona, yo sí doy diferentes oportunidades, no me malentiendan. Pero cuando alguien decide dar una segunda oportunidad, está arriesgando todo de nuevo. No me refiero a las segundas oportunidades de volver a intentar a hacer una acción como hacer una prueba o pararte cuando te caíste de la bicicleta. No, me refiero a esas segundas oportunidades más profundas, más sentimentales, más personales.

Por ejemplo, está esta persona que te hizo mucho daño, que te ofendió o que te decepcionó tremendamente. Tú decides darle una segunda oportunidad, sabiendo que te arriesgas a que vuelva a hacerlo. Y no hay nada peor que decepcionarse de alguien por segunda, tercera, incluso una cuarta vez.

Sí, yo doy segundas oportunidades, a pesar de saber que estoy arriesgando mucho mi corazón. A veces pienso que soy ilusa o ingenua, pero yo soy plenamente consciente de que cuando alguien pierde mi confianza es muy poco probable que yo vuelva a confiar de nuevo. No quiero que se piense que soy una especie de amargada. Sólo soy muy, muy, demasiado reservada.

Hace poco me dijeron que soy una persona difícil de conocer. Y yo me sorprendí, por supuesto, me encanta hablar de mí y hablo mucho. Y de repente me veo en retrospectiva y me doy cuenta de que realmente, soy muy complicada. Nadie me conoce realmente. Es difícil que alguien pueda llegar a conocerte como eres realmente si ni tú misma tienes claro quién eres.

Así que ahí está la cuestión ¿quién soy?. No espero que las personas comprendan mi razón de ser así, ni mucho menos espero que me quieran (Mentira, sí espero que me quiera, anhelo que me quieran. Se supone que de eso se trata el "amor" en todas sus facetas). Pero así soy yo.

Volviendo al tema principal.

Dar segundas oportunidades es complicado. Tienes que prepararte psicológicamente a perdonar de verdad y a estar dispuesta a abrirle las puertas de tu vida a alguien que te podría defraudar otra vez. Es lógico que exita gente que no quiera hacerlo. Incluso yo, elijo a quién darle una segunda oportunidad o no. Obviamente hay que ser selectivos. Sin embargo, con filtro y todo, volví a decepcionarme de las personas, pero no me arrepiento de haberlas dado. Porque no soy quien para juzgar a nadie. No somos perfectos. Algunos tal vez nunca salimos de nuestros errores y tal vez era yo la que estaba equivocada. Así que he descubierto que lo importante es arriesgarte. Aunque sientas el temor en lo más profundo de ti.

La vida es muy aburrida si no te arriesgas.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Desesperate

Lo siguiente, le pertenece al grupo Stanfour. Es la letra de su canción "Desesperate" (Aclaro: yo escribiré la traducción, no la letra real).

Simplemente, no podría haber encontrado una canción más adecuada a todo el remolino que de emociones que estoy viviendo en mi interior. Estoy... Bueno, el título lo dice.

Sigues buscando y nadie te oye llorar. Estás perdiendo el control otra vez, porque todos tus miedos regresan. Otro sueño se ha desecho. Sintiéndote tan inferior y perdida, como si fueras la única. Quieres gritar porque estás desesperada. Quieres a alguien, sólo a alguien que pueda poner sus manos en tu alma esta noche. Quieres una razón para seguir creyendo que algún día verás la luz.

Son las 3 A.M y no hay nadie a quien llamar y el sueño es tu único amigo, pero incluso el sueño no puede esconderte de todas esas lágrimas, de todo el dolor y todos esos años que desperdiciaste alejándolos de ti. Estás cayendo, es tiempo de que lo enfrentes. Quieres a alguien, sólo a alguien que pueda poner sus manos en tu alma esta noche. Quieres una razón para seguir creyendo que algún día verás la luz. Porque estás desesperada, estás desesperada ahora.

Piensas que las cosas van a cambiar, entonces vuelves a sentirte extraña. ¿Qué se necesita para hacerte sentir viva?

Quieres a alguien, sólo a alguien que pueda poner sus manos en tu alma esta noche. Quieres una razón para seguir creyendo que algún día verás la luz...


domingo, 9 de octubre de 2011

Vox pópuli

Tuve que aprender a base de costalazos que cuando dices las cosas sin pensar puedes herir a alguien. Como todos, cometo errores en esta vida y me arrepiento. Sin embargo, no sé si por estupidez, orgullo o timidez es que después no me atrevo a pedir disculpas… y al final, ya pasó la vieja (como se dice popularmente).
Lo descubrí porque lo he comprobado en carne propia. A veces, las personas dicen cosas que te hieren sin saberlo. Y así mismo como no soy capaz de yo pedir perdón por alguna estupidez que yo dije, soy incapaz de decirle a esa persona que lo que dijo me dañó. Así que es un círculo vicioso. Yo hiero a alguien y alguien me hiere a mí. Es como que el “karma” me la devuelve.
Pero me he sentido tan como la mierda últimamente que estoy tratando de ser cuidadosa con lo que digo, porque pareciera que ahí, justo cuando digo algo imbécil hay alguien atento dispuesto a reprocharme que lo que dije está mal y yo me siento peor, porque todo es tan rápido, tan efímero que ni siquiera puedo alcanzar a pedir disculpas, porque a veces de verdad quiero hacerlo, pero me interrumpen tan rápido que ni siquiera puedo hablar.
De hecho, hace un par de días yo estaba contando una historia muy emocionadamente y de repente, llega otra persona y mi tema queda en el olvido. Y ¿saben qué? Me dolió. No porque yo quiera llamar la atención, sino porque eso me hace darme cuenta que en realidad nadie está interesado en lo que me pasa, en mis historias, en mis dilemas, en mi vida. Ahí caigo en el hecho de “tal vez sí quiera llamar la atención”, pero no lo hago en lo absoluto, porque “nadie me pesca”.
Estuve tan sensible y apenada por la vida que cuando alguien mostró el mínimo interés por mí quise puro echarme a llorar desconsoladamente en sus brazos. Pero me retuve y me alejé, aunque por dentro lo único que quería era gritar que NO, no estaba nada de bien.
Lo peor de todo, es que cada vez que escribo algo así, son puras indirectas para el mundo, para la gente que me conoce, como diciendo a vox populi: ¡Hola, yuju, estoy aquí!
Y, típico, nadie lee esto.

lunes, 3 de octubre de 2011

Soledad.

Soledad es mi segundo nombre, y no es chiste, de verdad lo es.

A veces es tan innevitable sentirse de una manera tan extraña, como que no eres parte de nada ni de nadie. Que no perteneces realmente al lugar en donde estás, pero no porque esté haciendo algo que no me guste, sino que simplemente no me siento bien.

Es un poco irónico, porque mientras escribo esto todos están haciendo algo distinto, inmersos en mundo tan diferente a lo que siento. Hay pequeños detalles que pueden destruir o hacer feliz a una persona. Supongo que soy demasiado social, demasiado de piel y que extraño que existan personas que sean capaces de leer en mis ojos como me estoy sintiendo. Aunque tengo la ligera sospecha que nadie puede comprender la complejidad ni se sus propios pensamientos... menos de los míos.

Me autodestruyo. Me ahogo. Me siento sola.

Quisiera que alguien me escuchase. Pero me cuesta tanto encontrar a la persona adecuada para decirle como me siento.

Me siento egoísta y envidiosa, porque necesito llamar la atención como lo hacen otras personas, pero no lo logro. Yo no soy lo suficientemente interesante para el mundo, como el mundo lo es para mí. Creo que siempre quiero dar mucho de mí y cuando lo intento tanto y tan duro, me entristece que las cosas no sean recíprocas.

Así que eso... supongo que a veces mi nombre pesa.