"Para escribir solo hacen falta dos cosas: tener algo que decir y decirlo" - Oscar Wilde

viernes, 10 de julio de 2020

Anxious as fuck.

A veces detesto que mi mente funcione de esta manera. 

Para las personas que piensan que la ansiedad es solo ser impacientes están súper equivocados. No, no reviso compulsivamente los mensajes de las personas porque no puedo esperar sus respuestas. No. Es porque mi mente empieza a pensar:

"¿Habré dicho algo que le molestó?" 

"¿Soy muy insistente, cierto? Seguro ya se aburrió de mí"

"¿Y si no me habla porque alguien le dijo algo malo de mí?" 

Y en estos tiempos de cuarentena, donde no puedo ver a la cara de las personas y ver sus expresiones cuando me hablan no sé si están felices, enojados, no puedo percibir qué es lo que podrían estar sintiendo y yo me siento terriblemente ansiosa, todo el tiempo. 

Lógicamente, sé que las cosas que me estoy imaginando probablemente no son ciertas. Lo sé. Lógicamente hablando. Pero aún así es difícil callar esa parte de mi mente que está dañada y hacerle creer que el problema no soy yo, y tampoco lo es la otra persona. 

No me gusta culpabilizar a las personas de mi pasado por las cosas que siento hoy, pero es inevitable pensarlo a veces. Lo sola que me sentí por mucho tiempo siendo ignorada, siendo desplazada por otras personas que aparentemente eran mucho más divertidas y agradables para pasar el rato que yo. Y finalmente entendí también que posiblemente era por algo así, que estaba en un estado mental tan negativo que posiblemente sí, no querían pasar tiempo conmigo, pero también sé que esa es una actitud tan de mierda. Abandonar a alguien porque te baja el ánimo sin decirle nada. ¿Por qué no puedes ser una persona honesta? Pero también he hecho eso yo, así que, tampoco puedo recriminar ese sentir. 

Al menos trato de creer que yo sí reconocí mi error y que traté de hacer algo al respecto dentro de mis propios límites de autocuidado de mi propia sanidad mental. 

Me pregunto qué pasará por la mente de las personas constantemente. Creo que si pudiese tener un súper poder sería poder saber qué es lo que piensa la gente de mí realmente, para no hacerme expectativas y para evitar que mi corazón sea dañado. Porque estoy segura que los corazones rotos por amor amistoso son peores que los demás. 

Lo único que sé es que ahora mismo, escribir es mi cable a tierra y también mi desahogo. Y espero no olvidarlo otra vez. 

Hello, I'm back.

Posiblemente este post será una verborrea sin sentido, o quizá con mucho sentido. Hace años que no escribo en este blog porque soy así. Empiezo algo y luego lo olvido por alguna razón, pero escribir es algo que nunca dejo de hacer realmente. Hace años que no escribía tanto como lo he hecho en este último tiempo. Tener una salida a mi imaginación es algo que siempre he necesitado, pero nunca he sido constante para mantener mis proyectos, sobre todos proyectos sobre mí misma. Estoy tratando de mejorar en ese aspecto. 

Sin embargo hoy no vengo a hablar de mis proyectos. Hoy vengo a hablar de mi salud mental. 

¿No les parece que los trastornos de la salud mental son tremendamente mal vistos? Como si fuese algo malo estar enfermo de tu mente, como si fueses un bicho raro. Te juzgan por tener una enfermedad mental, a diferencia de una enfermedad sistémica. Porque una enfermedad que sólo tú ves no es algo real para el resto. 

Cuando empezó la crisis de salud mundial con esta pandemia y todos fuimos enviados a ser recluidos en nuestras casas estaba bien. Llevo manteniendo mi depresión y trastorno de ansiedad bajo control por un buen tiempo ya, pero fui sumamente ilusa al pensar que ya no necesitaba terapia, o que al menos podría estar bien sin terapia por harto tiempo. No. Estas últimas semanas me han demostrado que mi mente siempre necesita un auxilio. Y hoy decidí que cuando era más pequeña escribir sobre las cosas que sentía en el momento que las sentía me ayudaban un poco a modo de terapia. Y sé que esto no reemplaza una terapia real, pero sé que me puede ayudar así que aquí estoy, volcando mis emociones en mis palabras, como solía hacerlo en mi niñez, en mi adolescencia y cuando empecé a estudiar. 

Han pasado tantas cosas en mi vida que difícilmente podría resumirlas en un post, así que, aquí empiezo desde hoy en más, porque no sirve de nada mirar hacia atrás. Y porque aunque las cosas que he vivido me han moldeado como la que soy hoy, mi pasado no me define tampoco. 

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Humanidad

No soy una persona perfecta ni por si acaso. Tampoco intento serlo. Soy humana después de todo y es humano errar. Aunque sí trato de ser una buena persona o eso pienso yo.

Hay algo que me he dado cuenta últimamente dentro de este mundo tan individualista en el que estamos insertos, que sí hay gente muy individualista pero que están dispuestos a no serlo con determinadas personas y me he dado cuenta que eso no nos hace malas personas. Tal vez yo tenga algo de individualismo también. En este intento de querer protegerme a mí misma o de defenderme de cosas malas.

Así que he notado que por más que queramos llevarnos bien con las personas o arreglar asuntos o lo que sea, es que hay ciertas personas que simplemente no encajan. O que encajan durante un tiempo y después ya no más, porque la gente va cambiando y el mundo que nos rodea va cambiando también, entonces es difícil mantenernos estables dentro de un determinado círculo social.

Sin embargo, a lo largo de mi vida me he encontrado con personas que son perfectamente imperfectas para mí y mis necesidades sociales. O insociales. Hay algunas personas que han sido pasajeras y hay otras que han llegado para quedarse y siguen conmigo.

Hoy, estoy muy agradecida por los que se han quedado.

Doy gracias a Dios por las personitas que ha puesto en mi camino en distintas etapas de mi vida pero que han estado conmigo en buenas y malas, y ahora que he estado en un particular mal momento me he dado cuenta de que realmente están conmigo.

Son esa clase de persona que logra sacar de mí la persona que verdaderamente soy o al menos no me hacen sentir que tengo que cambiar de alguna forma, incluso cuando ni yo mismo sé exactamente quién soy. Pero creo que en este indeterminado tiempo de autodescubrimiento hay personas que me hacen muy bien.
Me he rodeado a mí misma de esa clase de personas. Personas que irradian positivismo y que ayudan a tirar hacia arriba, personas que pasan por situaciones similares que me comprenden, personas que pasan por sus propios problemas y nos complementamos para ayudarnos, personas que prestan su hombro y su oído, personas que me alegran la vida con pequeñas acciones, personas que sacan mi lado introspectivo de una forma positiva y no mi usual autodestructiva, personas que me desafían a salir de mi zona de confort para tener nuevas experiencias. Son personas que llevan por mucho tiempo en mi vida, otras que no llevan tanto pero algo y algunas nuevas.

Hay personas que se han alejado de mí que si bien en algún momento fueron algo positivo en mi vida, ya no lo son más. Así que supongo que es bueno que estos cambios existan, porque logran que yo me dé cuenta de quienes valen la pena o no para mí. Aunque no digo que estas personas sean malas o menos merecedoras de mi cariño sino que simplemente como dije al principio, no estábamos hechas para permanecer juntas, no encajábamos.

Y estoy lista para dejar ir de mi vida a esas personas, porque estoy lista y dispuesta de dejar entrar a algunos nuevos lazos y de afianzar los antiguos.


Pasito a pasito empiezo a estar lista para salir de mi capullo y volar. 

viernes, 3 de octubre de 2014

Un aroma con olor a Alemania

¿No les ha pasado que de repente hay olores, aromas que te recuerdan ciertos lugares o personas?

Hay aromas que traen buenos recuerdos y otros que traen malos. Algunos te hacen sentir anhelos, otros felicidad, otros relajación.

Hace un par de semanas estaba bajando a la boletería del metro para cargar mi pase cuando "choca" contra mí ese perfume exquisito que me recuerda a Alemania. Que rara vez lo huelo. Es muy especial. Según yo era de un perfume súper específico que me compré allá y obviamente lo ocupaba cuando regresé a Chile. 

Y trajo un anhelo a mí, porque estaba en esa clase de momento en mi vida que me sentía como una basura desechable. Y quería volver a Alemania y quería todas esas cosas buenas que pasaron allá y también recordé todas esas cosas malas también, porque una mente en estado negativo no puede solo mirar el lado brillante de las cosas, no, yo tenía que recordar lo malo también.

Pero sumando todo, extraño esas tardes de familia que se pasaban todos los días a las ocho de la noche en el living, para ver una teleserie que entendía poco y nada en el lenguaje, pero que captaba con las imágenes (No es chiste famosa frase "una imagen vale más que mil palabras"), algunas tardes que acompañaba a mi mami alemana a hacer cosas en la cocina, cuando me enseñó a hacer los primeros waffles de mi vida, los desayunos que hacían totalmente la pena levantarse a las 6 am a recagarme de frío por las mañanas para ir a clases, las caminatas bajo la llovizna, es vez que caminamos despreocupadamente por la calle con un cono de helado en la mano y lloviendo.

Alemania también me trajo la incomodidad de no entender los momentos que las personas vivían sin mí. Esa sensación incómoda de no sentirte parte de algo. Recuerdo perfectamente lo horrible que fue llegar a Alemania y lo horrible que fue volver a Chile. Primero, llegué a un lugar desconocido que mínimo te cuesta un par de semanas aclimatarte y luego, me encontré con una familia que había vivido un verano de experiencias sin mí y que lógicamente tenían sus propias anécdotas internas que yo no entendía y me hacían sentir inadecuada. Pero en serio, ¿qué esperaba? No iban a estar esperándome en pausa todo el tiempo que estuve lejos.

Hoy en día siento continuamente ese tipo de sensación. Por una parte porque tiendo a bloquearme del mundo exterior y no pongo atención a mi alrededor en esos momentos y por otra parte porque estoy en un lugar relativamente nuevo y estoy conociendo poco a poco a gente nueva, y es inevitable tener esos momentos en los que me siento como que no pertenezco. Sin embargo, estoy trabajando en eso.

Realmente, necesito un tiempo para mí, un tiempo que no se sienta como que estoy escapando de algo o que estoy intentando mucho lograr algo.

Como Alemania, que simplemente pasó y dejó una marca en mí. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Carta al perrito que caminó y caminó hasta encontrar una familia que lo amó

Mowie, Mowito:


Todavía recuerdo esa mañana de invierno cuando me levanté temprano, antes que cualquiera de mis hermanos y vi a ese perrito tímido debajo de la mesa del comedor, que se escondió de mí. Fui emocionada a la pieza de mis papás porque había un perrito en la casa.

Cuando llegaste a nuestras vidas

Ellos decidieron que te nombraríamos Mowie porque te parecías a esos monitos de Star Wars (que en verdad se llaman Ewoks y por alguna razón, todos pensamos que Mowie era el nombre), tal vez no era justo el nombre que “debería” haber sido, pero te calzaba. Y tú eras nuestro único y grande Mowie.

Llegaste de forma sorpresiva, pero eras esperado. Eras nuestro consuelo después de perder a nuestra gatita de una forma un poco trágica. Nuestro nuevo bebé, nuestro nuevo amigo fiel para jugar.

Agradezco el día que decidiste seguir a nuestro tío que te llevó a nuestra casa, porque sabían que mis papás nos estaban buscando un perrito.

Recuerdo cuando jugaba contigo a “entrenarte” a saltar. Estaba esa muralla que me llegaba como un poco más arriba de la cintura y que yo gritaba “¡salta, salta!” y tú saltabas, y yo contaba cuántas veces lo hacías seguido.

Recuerdo cuando nos cambiamos de casa y fue la primera vez que te sacamos a pasear realmente con correa, pero te sentabas y no querías avanzar. Creíamos que era porque pensabas que te íbamos a dejar botado, ¿pero cómo hacerlo?.

Cuando te cortábamos el pelo así te asustabas de ti mismo, bebé, porque no te reconocías.

En la nueva casa, recuerdo que encontré un nuevo juego para ti, lanzarte peluches. Y tú ibas, los mordías y movías la cabeza con locura y yo me reía. Los tirabas al cielo y los atajabas. Eras tan juguetón.

Recuerdo que saltabas la muralla de la casa y te escapabas. Que salías por la ventana del segundo piso y te tirabas kamikazemente del techo (y los vecinos estaban impresionados contigo). Pero siempre, siempre nos esperabas afuera para volver a entrar.

Recuerdo cuando llevamos al Félix (nuestro Garfield personal), yo lo llevaba en mis brazos y dije: Los presento. Y él te mandó un arañazo y te asustaste.

Al principio se llevaban como lo que eran: como perro y gato. Y después de sus varias peleas se convirtieron en los mejores amigos. Nunca había visto animales que se quisieran más que ustedes dos. Eran partners. Jugaban un poco violentamente, sí, porque tú metías su cabeza en tu boca y lo mandabas como un kilómetro más allá, y el Félix se te tiraba a las patas. Pero jugaban tanto. Y entonces, el Félix, nuestro ladronzuelo, murió. Y pareció que un poquito de tu energía se fue con él.

Años después, con más animales, fuiste un poco desplazado, pero nunca menos querido. Y cuando llegó el Kerchac te quitaron tu trono completamente. Y después fue el terremoto y como que envejeciste de un día para otro. 

Mi pobre Mowito. Te quiero tanto. No esperaba que te fueras así tan de improviso. Estabas viejito, tenías 12 años ya con nosotros.


Gracias por ser un amigo tan fiel. Gracias por aceptar mis juegos locos. Gracias por ser un gran consolador, porque siempre captabas mi tristeza y te acostabas conmigo cuando yo estaba llorando (Ahora lloro por ti y no estás).

Gracias por llegar a nuestras vidas.

Me imagino que ahora estás jugando con tu amigo Félix de nuevo.


Espero que hayas encontrado en nosotros lo que estabas buscando: amor. 

Adiós, amigo fiel, nos vemos al final del arcoiris.

Mowie
2002 - 05.09.2014

jueves, 2 de enero de 2014

¡Bienvenido 2014!

Siempre me han gustado estas fechas por la magia que traen consigo al ambiente. Navidad y Año Nuevo.
Navidad es un tiempo que me agrada mucho pasar en familia, ir creando tradiciones como las de tener siempre una torta con la cual le cantamos cumpleaños feliz a Jesús y luego la comemos como postre de nuestra cena. Este año. Fue el año que menos organizamos para las fiestas. Fueron cosas que pasaron. Casi improvisadas. Creo que lo único que realmente planeé fue cocinar un cheesecake de chocolate. Lo demás, surgió por sí solo. 

Los últimos años, siempre hemos pasado el Año Nuevo con toda la familia. Con mi familia materna y el último año con mi familia paterna. Es entretenido pasar estos tiempos con mucha gente. A pesar de que el 1 de enero es un día más, igual es una fecha que nos da la oportunidad (o excusa, que no debería ser necesaria) de juntarnos y pasarla bien. 

Este año no fue así. Este año no teníamos ningún plan hasta el mismo día 31 de diciembre. Una familia amiga nos invitó para que pasáramos todos juntos el año nuevo, lo que no pasaba hace años. Creo que antes de que empezáramos a pasar el Año Nuevo de forma masivamente familiar, siempre lo pasábamos con ellos. Tres familias amigas que se conocieron hace más de 10 años ya. Fue hermoso ver cómo ha pasado el tiempo. Éramos todos tan pequeños cuando nos conocimos y ahora la mayoría de nosotros está en la universidad o entrando. Y pensar que estábamos todos en enseñanza básica cuando nos conocimos... 

El tiempo pasa tan increíblemente rápido... 

2013. Oh, 2013. Fuiste por lejos el mejor año de mi vida hasta ahora. Al menos de los que yo tengo conciencia. Soy una joven caminando hacia la adultez, agradecida por todos los momentos que he tenido para madurar, para reflexionar. El año podría haber sido muy difícil si yo no lo hubiese tomado como lo tomé desde el principio. Asumí las cosas de las que tenía que responsabilizarme y partí desde allí. Me gusta pensar que he tomado buenas decisiones o que al menos Dios me ha guiado inconscientemente a lo que es mejor para mí. Siempre he sido de las personas que piensas que todo, absolutamente todo, pasa por algo. Algunos piensan que somos nosotros quienes van diseñando lo que va pasando en nuestras vidas y creo que tienen razón por una parte, pero también sé, tengo la certeza de que hay algo más grande que dirige nuestros pasos... tal vez no en las decisiones que tomamos, pero sí en lo que estamos destinados a encontrar. No creo que sean solo nuestras decisiones porque en algún momento de nuestras vidas nosotros no teníamos la capacidad de tomarlas... cuando éramos bebés nuestros padres decidían por nosotros, hasta por lo más mínimo, por lo que ellos creían que era correcto para nuestra crianza. Hoy, al menos de la forma en la que he sido criada, ellos todavía tienen mucho que ver en mis decisiones. Estoy en vías de ser independiente, pero aún vivo bajo su alero, por lo que siempre es importante que mis decisiones vayan de acuerdo a eso... y ni siquiera es porque me sienta obligada a hacerlo, sino que... así es como se siente correcto. Es lo que se siente bien. 

Creo que este año que pasó tuve la oportunidad de conocer a muchas personas que probablemente nunca en mi vida habría conocido si no hubiese reprobado Neuroanatomía. Creo que fue muy bueno para mí, porque de cierta forma le dio perspectivas a mi vida. Me di cuenta de que puedo ser yo misma y puedo hacer las cosas que yo quiero a la par con mis deberes y sé que amo hacia donde me dirigen mis deberes. Sé que amo estar estudiando medicina, y aunque sea una carrera con muchos sacrificios, sé que puedo hacerlo y que también puedo hacer las cosas que me gustan fuera de ella. 

Me queda un largo camino por recorrer aún. Y sé que el tiempo se pasará volando.

Por ahora, ¡bienvenido 2014! 

No te tengo fe. Estoy segura, de que a pesar las dificultades, serás un año excelente. Será excelente porque así quiero que sea. 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Charlas motivacionales

Bueno, iba a partir esta entrada en inglés, porque no se me ocurría la frase en español... pero sería un poco raro. Ando un poco bilingüe para mis cosas parece, jaja. 

Ha pasado un tiempo desde la última vez que escribí algo aquí. Harto tiempo, de hecho. Tanto como para que pasen un montón de cosas, que siendo yo, es un poco extraño no haberlas vomitado verbalmente en mi blog.

Sin embargo, no estoy aquí para hablar de todas las cosas que pudieron haber pasado estos meses. Al menos no todas. Solo una, que es la que más gira en torno a mi vida últimamente.

Y el tema es mi actual vida saludable y feliz. 

Durante toda mi vida, siempre había sido un tema importante mi sobrepeso. Un tema complejo y muchas veces doloroso. Yo, siendo una niña que le gustaba mucho comer, teniendo siempre que ser limitada era terrible. Y llevo tanto tiempo en mi vida siendo la chica gordita con sobrepeso que le gusta comer, que realmente no recuerdo el momento en el que estuve con mi peso saludable.

Sin embargo, este año ha sido muy distinto. Después de muchos años intentando bajar de peso y luchar y caer, y volver a luchar, y volver a caer. Con muchas dietas, con dietas drásticas, con dietas saludables. Subiendo y bajando de peso... Este año alcancé mi límite. 

De cierta forma es lo mismo de siempre, pero tan distinto a la vez. No es una dieta que me haga sufrir, y tampoco es el concepto de "hacer dieta" erróneo que tiene la gente. Dieta es lo que consumimos en nuestro diario vivir, y yo estoy viviendo mi dieta bajo ese concepto. Bajo la restricción de porciones, pero aún así comiendo de todo y haciendo deporte (para lo que nunca he sido buena). Tengo una comida libre a la semana en la que puedo comer lo que quiera, por lo tanto, realmente no tengo nada que esté estrictamente prohibido.

No sé si la doctora que me está atendiendo era justo lo que necesitaba, o es solamente la voluntad interior de querer estar 100% sana, porque tengo esta condición metabólica (no quiero llamarlo enfermedad) que si no la cuido, a la larga me hará más un mal que un bien, por muchas cosas. La temible y casi popular Resistencia a la Insulina.

Hablando con una compañera que le descubrieron hace poco lo mismo, me di cuenta que es muy importante tener el apoyo entre pares, entre gente que ha estado o está sufriendo lo mismo. Digamos que le di una especie de charla motivacional contándole por todo lo que he pasado hasta hoy, incluso bromeé con que debería escribir un libro sobre eso... luego pensé que en verdad no es mala idea. Tal vez no para que el mundo lo lea, pero sí un relato sobre todo, como forma de terapia. Ésto que estoy escribiendo ahora no es ni siquiera un resumen de lo que ya estoy escribiendo sobre todo mi proceso. 

Mi consejo personal es que tomen la decisión desde lo más profundo de ustedes mismos. Busquen una razón significativa. Ojalá no fuese necesario encontrar una meta final para decidir vivir de manera saludable, ojalá fuese hacerlo porque sí. Sin embargo, sabiendo lo difícil que es, porque lo he vivido desde niña, es mucho más fácil (o por lo menos tienes un motor) cuando tienes algo significante para hacerlo. Mi motor personal: poder ser madre algún día. 

Bueno, yo todavía estoy en camino a... ha sido un proceso largo, muy largo y difícil. Que aún no termina, pero espero que esté cerca de su término. 

Lo único que puedo decir es que SÍ SE PUEDE. Es difícil como la mierda. Es frustrante. A veces te puedes llegar a obsesionar con el tema. Pero hoy... ya no lo encuentro como un esfuerzo y lo abrazo como parte de mí. Esto es lo que soy y soy feliz. 

Yo no estoy a dieta, estoy viviendo saludablemente de aquí para siempre. Creo que ese es el concepto que más cuesta interiorizar, pero una vez lo logras, es genial. 


"La vida es cuesta arriba, pero la vista es genial" - Miley Cyrus, Hannah Montana la película.

martes, 7 de mayo de 2013

00:13

Desde que soy capaz de mantenerme despierta después de las 12 de la noche, hemos tomado como una especie de tradición que mis papás me saluden en el momento exacto en el que cumplo años. Es decir, a la hora que nací: 00:13, del 8 de mayo.

La primera vez que me saludaron a esa hora (o que yo recuerde al menos), estábamos solamente los 3 despiertos. Por alguna razón yo estaba sumamente contenta por algo y terminé subida arriba de un piso, diciéndole a mi papá que era más alta que él. Justo en ese momento dio la hora (aunque en ese momento yo no lo sabía) y mi papá me abrazó de las piernas para impedir que me bajara y mi mamá salió por la puerta de la cocina con una torta con velitas encendidas. No tengo la remota idea de cuántos años habré cumplido aquella vez, no lo recuerdo. Pero sí recuerdo el momento y sé que fue genial, especial.

De alguna forma, a medida de que ha pasado el tiempo, mis cumpleaños se han convertido en algo más que solo la "conmemoración" del día en el que nací. Siempre es uno de los días más felices de mi vida, no me puedo quejar, he tenido la mejor de las suertes.

Otra vez, mis papás tuvieron una actividad el 7 de mayo, por lo que no iban a estar conmigo a la hora. Sin embargo, ellos me llamaron por teléfono (yo estaba a punto de quedarme dormida) y, no sé cómo, hicieron que todos los que estaban en esa actividad/fiesta del movimiento me cantasen cumpleaños feliz a través del teléfono. 

Además, hay otra cosa que hace que mi cumpleaños sea tan especial: siempre cae la misma semana que el día de la madre. E incluso, de vez en cuando, son exactamente el mismo día. Y el primero que recuerdo (día de la madre + mi cumpleaños), habíamos ido al mall para celebrar, y en algún momento con mi mamá nos separamos del resto y nos fuimos al Coppelia a tomarnos una copa de helado. Nuestra celebración privada entre madre e hija. 

Y con mi mamá siempre hemos sido muy unidas. Por eso, el año que cumplí 18 años (edad que, a diferencia de muchas personas que conozco, esperaba con los brazos abiertos) le pedí que celebrásemoscon un tequilazo y ella aceptó. Así que a las 00:13 me tomé el primer shot de tequila (con limón y sal, ojo) de mi vida. Obviamente, no seré tan hipócrita para decir que nunca en mi vida antes había probado el alcohol, o el tequila (margarita, jiji). Pero ese realmente fue mi primer shot de tequila.

El año pasado... no recuerdo que haya tenido algo memorable justo a las 00:13 (lo más probable es que nada realmente porque al día siguiente me levanté temprano a hacerme exámenes de sangre), pero sí sé que esa fue una de las mejores semanas de mi vida. Y ese día, fue genial. Tuve una noticia de mi economía muy buena para mí, así que cuando llegué a la U me sentía millonaria (aunque ese dinero prácticamente se esfumó, igual). Y más tarde, estábamos en el hospital, hablando por primera vez con unos pacientes y, de alguna forma, salió el tema de que estaba de cumpleaños ese día. ¡Y me cantaron todos los de la pieza!. Fue hermoso. En serio. Y después, durante la semana, mis amigos se encargaron de que mis días siguieran siendo felices, sobre todo con esa hermosa sorpresa que me hicieron. Nunca me había sentido tan querida antes, como aquella vez que se esmeraron en sorprenderme.

Oh, y como para estar a tono con todas las cosas que pasan en mi vida... El otro día relacioné mi hora de nacimiento con el número favorito de mi cantante favorita, Taylor Swift. ¡Síp! Su número favorito es 13. Me dio bastante risa eso, es como si yo hubiese estado destinada a ser su fan o algo, aunque me haya demorado mucho en darme cuenta de eso.

Y ahora, hoy... estando tan cerca de las 00:13, puedo decir que mi día ha ido mejorando exponencialmente. 
Por si nadie lo sabía, yo estaba bastante preocupada con la cantidad de tiempo libre que tengo. Y también, estaba muy preocupada por no conseguir trabajo, y ayer me llamaron a una entrevista para hoy. Y adivinen qué ¡lo tengo!.

Así que puedo decir, definitivamente que Mayo es mi mes, las 00:13 es mi hora, el 8 de mayo es mi día.

21 años, ¡bienvenidos sean!


sábado, 4 de mayo de 2013

Ugh.

Ando tan... susceptible, últimamente.
Soy incapaz de mantener todas mis emociones bajo control. 
Como le dije a alguien hace poco, soy un remolino de emociones.

Puedo estar feliz un segundo y al siguiente estar enojándome por alguna tontería o quizá algo no tan tonto. Depende del contexto. 

Obviamente, pasar tanto tiempo conmigo misma está pasándome la cuenta. Sin embargo, yo creo que toda mi irritabilidad va más con todas las preocupaciones que ocupan mi mente que la soledad que estoy pasando. Bueno, eso igual influye su tanto. Si tuviese cosas qué hacer, probablente tendría menos cosas de las que preocuparme. 

Supongo que estoy en esos momentos en los que me gustaría que la gente se diese cuenta de mis estados anímicos sin que yo se los estuviese explicando personalmente, me carga hablar de mí. Aunque eso suene como ironía, considerando que lo estoy escribiendo en un blog público. Pero con todo lo público que es, sé que hay muy pocas personas leyendo esto. O sólo una.

Es difícil lo que quiero. Más que mal, mi mente es tan compleja a veces que ni yo misma me entiendo. Hay muchas cosas que me gustaría que se cumpliesen. Pero quiero que esas cosas pasen porque a las personas que quiero voluntariamente se les ocurra. Que nazca de ellos. 

Es mucho pedir, porque siento que cada vez más nos preocupamos de las cosas que nos preocupan solo a nosotros y no al resto. 

Así que aquí estoy, a cuatro días de mi cumpleaños, esperando que la gente se acuerde por sí misma. Que algunos hagan detalles, lo que sea. Y a la vez, no espero nada. Una mezcla extraña entre esperanza y resignación.

Me sorprende mi capacidad de decir cosas, sin decir nada a la vez. Si alguien comprendió a lo que realmente quería llegar, lo felicito.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Dar hasta que duela

No es que yo sea solidaria, probablemente soy una de las personas más egoístas en este mundo. O tal vez no, quizá hay gente peor que yo. No lo sé. 

No quiero hablar sobre lo buena persona que soy (que no es así) ni si soy solidaria (ya aclaré ese punto).

Es sobre lo que doy. 

Yo doy... cariño. Sip. 

No soy mezquina cuando de amor se trata. Creo que debo ser una de las personas más apasionadas para querer a alguien (y con apasionada me refiero a que soy muy dedicada, nada más), aunque siento que muchas debes se lo he dado a las personas incorrectas en tiempos incorrectos. No digo que las personas a las que les ofrecí mi cariño tan fehacientemente no se lo merezcan, si no que probablemente fue un mal momento para mí para hacerlo. 

La primera persona es... especial. Siempre supe que era de esas personas que realmente no demuestran su cariño. Recién hoy somos capaces de saludarnos de besos y abrazos, y nos conocemos hace bastante tiempo. Recuerdo como era yo siempre la que llamaba, la que buscaba, la que visitaba. Hasta que un día toda esa dedicación me agotó y la abandoné. Así de simple. Ya no llamo. Nunca. Nuestra relación se retomó básicamente porque... inevitablemente igual teníamos un lazo profundo y porque esa persona me buscó. ¡Aleluya!. Pero para mí ya no es lo de antes. Ya no soy la que da absurdamente demasiado, creo que ahora soy más mezquina. Supongo que es una forma de resguardarme. Es agotador querer mucho a alguien y que por más esfuerzos que hagas, no veas que sea recíproco o que muestren el mismo interés por ti. 

Con la segunda persona, fue casi lo mismo. Bueno, no. No puedo igualarlas. Nuestra relación se formó en muy poco tiempo. Y fue solo un par de años de que llamé, busqué y visité. Fue más rápido. E igual de poderoso. Tal vez más, porque siento que somos más cercanas por otras razones. Por lo menos, ya no dedico tanto tiempo.

Y la tercera persona... la conozco de toda mi vida. Y creo que quizá sea la persona a la que más le dedico tiempo y atención. Tal vez nunca deje de hacerlo. Y probablemente es la que más tiene capacidad de hacerme daño, por ahora.

Todo esto va con la intención de... explicar cuan desgastante es dedicarle tu atención a las personas que quieres demasiado. Quizá obsesivamente, quizá poco-correspondido. Yo soy así. Cuando una persona me interesa, soy atenta y le busco... hasta que siento que no puedo más. Que yo también quiero un poco de lo que dedico de regreso. 

Y no digo nombres, porque tampoco quiero que sepan quién es quién, aunque probablemente si lo leen lo descubran por sí mismas.Y son más personas que estas tres, pero las demás simplemente dejaron de ser relevantes en mi vida.

También escribo esto porque me doy cuenta de que todo el tiempo dedicado a esas personas, lo desperdicié en otras que lo merecían más. Al menos en ese momento.

Prácticamente con cada persona a la que yo le dedicaba tiempo, había alguien que me daba ese cariño que yo quería, pero de una forma distinta y que yo no lo veía. Tampoco es que fuese algo enfermizo o notorio. Yo era una persona normal por lo general. Lo único distinto era el tiempo y atención que le daba a las personas. 

No me arrepiento, porque supongo que era algo que tenía que aprender.

La amistad y el amor son como una planta, si no la riegas se marchita. 

Yo soy el sol.

viernes, 26 de abril de 2013

La vida pasa y nos vamos volviendo pasas

Me di cuenta que hace bastante tiempo que no escribía por aquí y hoy me siento muy inspirada. Los últimos meses han sido un vaivén de locuras en mi vida. El tiempo ha pasado increíblemente rápido y realmente no puedo creer que ya estemos terminando abril. Pareciera que ayer pasaron muchas cosas.
Creo que por primera vez estoy comprendiendo la complejidad real de lo que es ser un adulto. Tal vez no tenga demasiadas responsabilidades aún (como pagar las cuentas, la colegiatura del colegio de los niños, etc, etc), pero el hecho de tener que pasar más tiempo en la casa de alguna forma toma su peso. 

Hace tiempo que dejé caer a mis papás del pedestal que todo niño los tiene cuando son pequeños. Esa creencia fehaciente de que tu papá y tu mamá son los mejores del mundo. Con el tiempo, nos vamos dando cuenta de que nosotros y nuestros padres somos humanos y cometemos errores. A veces un montón de ellos. Y a veces hay cosas que molestan, que se clavan en tu ser y que no te dejan estar en paz, de tener algo de plenitud, de ser completamente feliz. 

Ayer me pasó eso. Fue un comentario pequeño que sobresaturó mi sistema, la cantidad de cosas negativas que podía acumular en mí, así que tomé mis cosas y salí de mi casa. Me fui a dar un largo paseo por el centro, le hice un favor a una amiga y caminé, caminé. Entré a un par de librerías. Dejé que el aire frío refrescara mi cabeza, mis ideas. Fue como una especie de expiación. Para cuando regresé a mi casa, prácticamente vibraba de felicidad. 

A veces nos sentimos así. Tan tensos y sobresaturados con todo que solo acumulamos y acumulamos cosas negativas en nuestro ser. Y un paseo de un par de horas, un paseo donde solo dedicas tiempo para ti y nadie más, puede ser la cosa más maravillosa que te puede pasar. En ese tipo de momentos, agradezco todo el tiempo libre que estoy teniendo este año, que sin duda, ha sido bastante distinto a lo que estaba acostumbrada. 

No aprovechamos nuestra vida bien. A veces perder algunos minutos "valiosos" de estudio o de trabajo por nuestra salud mental no es algo malo. Reconozco haber abusado de eso el año pasado, y por eso estoy en la situación en la que estoy, pero la asumo lo mejor que puedo. Después de todo, hay que aprovechar estos momentos fugaces que nos da la vida. Dicen que no hay mal que por bien no venga. Tal vez... todo el tiempo por el que rogaba para poder hacer más cosas de recreación para mí fue cedido. 

Soy la primera en creer que todo pasa por algo. Y me encanta seguir siendo la clase de persona que trata de mirar las cosas con optimismo. No voy a negar que tuve mis momentos de bajo ánimo que la negatividad prácticamente zumbaba en mis oídos y en mi cabeza. Sin embargo, siempre estaba esa vocecita allí diciéndome. No, no te rindas. Mira el lado positivo. Mira el lado positivo. 

Hoy estoy increíblemente enamorada de mi vida. Siento que todo está yendo en la dirección precisa en la que tiene que ir. Tengo una hermosa familia, unos fantásticos amigos y me tengo a mí misma.

Un consejo: Nunca desestimen el poder que tienen tus propias palabras sobre ti mismo. Sé lo que quieres ser. Disfruta como quieras disfruta. Sufre lo que quieras sufrir, desahogarse nunca es una mala decisión.

La vida pasa demasiado rápido para detenernos en los momentos negros. Podemos avanzar. Yo sé que se puede. No sé cómo puedo transmitirles todo el proceso mental por el que estoy pasando cada día, pero es algo espectacularmente aterrador. No saber qué clase de humor vas a tener el día de mañana, o cómo será el destino. Aterrador. Pero maravilloso. 

Lo único que sé, es que todo lo estoy sintiendo intensamente. La tristeza, la felicidad. Apasionense por sus emociones. Griten, ríanse, lloren. 

Tic. Tac.

Tic. Tac.

El tiempo corre.


sábado, 2 de febrero de 2013

Concurso en Nevera de Libros

Ok, no acostumbro a hacer esto, pero... Realmente sería feliz ganándome un libro, así que, aquí está :)

http://neveradelibros.blogspot.com/2013/01/sorteo-booky-11-en-neveradelibros.html

martes, 22 de enero de 2013

Integrantes de la familia

Ayer falleció la perrita regalona de la casa de mis tías.

El suceso me hizo analizar todo el amor y cariño que mi familia le tiene a los animales. Me doy cuenta de que para nosotros no son simples mascotas. Son integrantes de nuestra familia. Si pudiésemos ponerlos como miembros de la familia probablemente lo haríamos.

Me senté en el suelo al lado de nuestro perro (el que le regalaron a mi hermana, pero que es de todos igualmente) y moví su patita y me miraba con cara tierna; recordé cuando le dije hace unos días atrás "Kerchac, no te mueras nunca".

Hay muchas personas que no tienen esta visión de los animales. Que son como nosotros, que sienten como nosotros. Tampoco muchos otros comprenden lo que nosotros sentimos por ellos. Con nosotros me refiero a mi familia en particular (sé que hay muchas personas que tienen la misma visión que mi familia, pero no quiero generalizar en algo más personal).

La Pelu (Pelusa, Pelusita) era la hija que añoraban mis tías. Era la hija de una de ellas. La cuidaba, la mimaba, la llevaba al veterinario, le tenía su cama impecable, le daba amor, le daba abrigo, confort.

Mi tía siempre quiso tener un hijo. Lo quiere tener. Añora un hijo. Sin embargo por las circunstancias de la vida, por cosas personales, ella simplemente no lo tuvo y tampoco tiene una pareja. Sigue viviendo en la casa de sus padres junto con otras dos hermanas y realmente... uno podría decir "Oh, son las tías solteronas" Pero no es así. Las cosas son como son. Así se dieron. Y ahora ella perdió a lo más cercano a un hijo que podría tener. Los siguientes seríamos nosotros, sus sobrinos, pero no es lo mismo porque no vive con nosotros y no nos crió, solo nos mimó las veces que íbamos a visitarlos.

Nuestros gatos, nuestros perros, los cerditos, las vacas... son animales con tanto sentimiento como nosotros. También respiran, también quieren, también ocupan espacio en nuestra tierra como nosotros.

Así que hoy doy este espacio para aquellos que aman a los animales y que los consideran como parte de su familia.

martes, 1 de enero de 2013

Sin expectativas

Suena súper pesimista el título, pero en verdad no es así. Hace un rato me di cuenta que la vida es mucho más fácil cuando no estás esperando nada, nada de nada ni nada de nadie. Creo que el 2012 fue uno de los mejores años de mi vida precisamente por eso, porque no estaba esperando gran cosa, tal vez tenga mucho que ver el hecho de que estaba preocupada más por otras cosas (el examen que tuve) en vez del cambio de año. Aún así, cuando entré a clases en marzo, lo único que esperaba era tener pilas para que me fuese bien en la universidad.

Tal vez la única expectativa que tuve fue la de poder tener más contacto social. Y lo tuve. Pero no esperaba hacerme mega amiga de las personas ni que nuestra relación se volviese más estrecha ni que ellos estuviesen tan pendientes de mí como a una persona le gusta que la gente los quiera. 

Realmente, no esperaba nada... y pasó todo.

Recuerdo el día de mi cumpleaños. Yo estaba ahí, igual medio esperando que me hicieran alguna sorpresa, porque mis amigos son así, siempre hacen sorpresas. Pero tampoco estaba tan convencida, como que no sentía que fuesen a sentirse tan cercanos como para prepararme algo o no. Tenía como las "ilusiones de..." pero no la expectativa, no sé si se entiende. Y tadám. Yo les arruiné la sorpresa o así me dijeron. Yo me sentí contenta porque se hubiesen acordado y preparado para eso, así que fui feliz con eso. Pero cuando un par de días después, con todos juntos en el almuerzo (ese era el único día que todos teníamos clases juntos, y con todos me refiero a los que repitieron un ramo que son amigos nuestros también) de repente llegaron con una explosión de globos y serpentinas y me cantaron "Cumpleaños feliz" ¡y qué feliz!. Eso si que no me lo esperaba... y creo que desde esa semana, todo fue cuesta arriba. 

Me convertí en una persona toda sonrisas y alegría. Llena de optimismo. Y luego, el punto álgido, la confirmación de que yo quería ser una persona feliz y no preocuparme de nada más, cuando conocí aquel hermoso bebé Down en la micro. 

Todo esto se desarrolló en un año académicamente malo, mi mamá me reprochaba el no verme estudiando sino verme leyendo mis historias, escribiendo, estando metida en el pc. Pero yo me estaba sintiendo tan bien que no sentía como algo malo lo que estaba haciendo. Me estaba encontrando conmigo misma. En verdad, tal vez fue un error de mi parte dejarme avasallar totalmente por la felicidad de sentirme bien todo el tiempo y de hacer todo lo que yo quería hacer. Supongo que aún estoy buscando el punto intermedio. Pero fue bueno, me hizo bien y como no ha pasado nada terrible aún, creo que puedo empezar con energías renovadas este año y con el positivismo por delante. 

Así que no espero nada de este año, que sea como quiera venir. Yo lo recibo con los brazos abiertos igualmente.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Gracias 2012

Hace un año atrás, mientras escribía reflexiones varias sobre el año nuevo, yo realmente no tenía grandes expectativas más que las típicas "ojalá que el año sea bueno, ojalá que sea mejor que el anterior". Jamás me imaginé que el 2012 me traería tanto. 

Este año ha sido distinto por varias razones. ¡El año del fin del mundo! (El 3er fin del mundo desde que nací, si no me equivoco) Lo que claramente no sucedió. El primer año sin contar con cierta gente en nuestras vidas. El año de epifanías. De crear lazos. De descubrir cómo ser feliz. 

Creo que, lejos, este ha sido el mejor año de mi vida hasta ahora. Y en este momento, en esta entrada, quiero agradecer por este año.

Llevaba mucho tiempo dando tumbos por la vida; intentando encontrar un lugar en la vida, intentando ser parte de algo, intentando de dejar de sentirme sola cuando estuviese rodeada de gente. Simplemente intentando...

Este año lo logré.

No sé cómo explicar esa sensación de dicha de decir: "Está todo bien. Me siento totalmente satisfecha de mi vida en este momento". No puedo decir que todo es perfecto, porque no hay nada perfecto en esta vida. Pero me siento plena. Me siento pletórica. Es como que al fin cada pieza del puzzle que llevo años armando, encajaron perfectamente. 

Las cosas están en su lugar y todo va avanzando con tranquilidad. Estoy preparada para recibir el futuro como llegue.

No estoy diciendo que por tener esta sensación ahora, no vaya a tener sobresaltos en los próximos años. Pero sí puedo decir que en este justo momento soy feliz: tengo una familia que amo, grandes amigos a los que adoro y aprecio mucho, me siento bien conmigo misma y cada día descubro más pequeños detalles de la vida para sonreír. 

Este ha sido el año de las revelaciones para mí: me di cuenta que me encanta Taylor Swift, que adoro sus canciones y que incluso me siento muy identificada con una de ellas. Me di cuenta de que conozco personas por las que vale la pena luchar y personas por las que no. Me fijé que puedo comportarme como una estúpida a veces, así que debo solucionarlo. Y comprobé de primera mano una de mis frases favoritas, que no hacen falta grandes cosas para encontrar la felicidad, que los detalles hacen el cambio también. Descubrí que puedes conocer en la calle o en la micro, o en cualquier lugar, a la persona que te hará cambiar el chip y que mediante una pequeña acción, podrá desencadenar una gran epifanía.

Agradezco a este año por traerme todas esas cosas. Por conocer a gente que hace que me tome las cosas más a la ligera. Por traerme a gente que se sintió feliz por verme a mí feliz. Por traer esas buenas energías en mi dirección.

Gracias por las experiencias y las vivencias. Por el amor, por el cariño. Por mis amistades (las antiguas y las nuevas). Gracias por mi familia. 

2012. Fuiste claramente mejor que el anterior. Y fuiste más que bueno.

Gracias por eso.

martes, 11 de diciembre de 2012

Caminos entrelazados, caminos separados


Es… bastante chocante darse cuenta de algunas cosas.

Darte cuenta de que cosas que parecían importantes uniéndote a ti y a otro cercano, ya no sean tan importantes para esa persona… entonces quedas con un vacío. Como con una desilusión.

Es triste. A pesar de que me lo esperaba.

Entonces me di cuenta de que va a haber algún momento en que nuestros destinos inevitablemente se van a separar, aunque me gusta pensar que no es así. Que en un futuro lejano lograré volver a ver a esa persona que siento que cada vez se aleja más de mí.

Y duele un poco.

Supongo que esto es lo que sucede cuando te das cuenta que todo lo que tú crees que tenías tan asegurado, en realidad no lo estaba. Que jamás fue el puerto seguro en el cual desembarcar.

Yo creía que podrías ser mi puerto seguro. De verdad lo creía y ahora estoy en nada.

No me deprime saber esto (no tanto), creo que puedo avanzar y que puedo hacer las cosas bien para mí dependiendo de las señales que vaya captando de este malicioso camino curvilíneo.

No podría estar triste, porque aún están esas personas constantes en mi vida. Las que me hacen promesas de larga duración, esas que dicen "estaré allí para cuando sea que lo necesites". A veces quisiera que las mismas personas a las que yo quiero sostener, sean las que me sostengan. Las que sean ese "colchón amortiguante" cuando caiga. Pero no es así. 

Sé que tengo mis colchones donde caer, las grúas que me levantarán, los hombros que se me prestarán para derramar lágrimas y luego los pañuelos que harán algo por secármelas, luego los payasos que me harán sonreír otra vez. Y esa certeza de que cada persona que yo conozca va aportar felicidad en mi camino, porque de cada persona puedo aprender. Aunque no lo demuestre mucho, me encanta aprender cada día.

El futuro está allá tan lejano. Lo único que me queda es aprovechar cada segundo como si fuera el último. Nada más.

Disfrutar cada segundo con cada persona con la que me toque compartir un pedazo de mi vida.

El mundo puede detenerse un segundo ahora.

El futuro puede esperar.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

One for another: carta de una amiga, para otra amiga.


     No recuerdo el día que nos conocimos. Tal vez fue gracias a la Sofi que era demasiado sociable y siempre me incluía en las conversaciones con el resto del mundo, es lo más probable. Ahora pienso que debería estarle más agradecida. Recuerdo que antes eras bastante cercana a ella, y de pronto ya no, pero ese año, el 2008, empezamos a ser más cercanas. ¿Por qué entonces y no antes? Supongo que era así como tenía que ser, porque todas las cosas pasan por algo.

¿Recuerdas el 11 de octubre? Probablemente yo soy la única que recuerda la fecha exacta porque fue el cumpleaños de mi mamá ese día y también fue el día en que nació oficialmente esta asombrosa amistad. Ni siquiera hablamos tanto ese día, hablé más con otras personas y me encapriché con quien tú sabes, mientras todos se emborrachaban y se dibujaban picos en la cara. Fue el día que Gibran me bautizó como “ojitus lindus”, creo que recién está superando el hecho de que mis ojos verdes eran falsos…

Recuerdo que ese había sido un año bastante emocional para mí, tú estuviste ahí para mí cuando se quebraron las cosas. Y en ese retiro de confirmación me consolaste cuando yo lloré terriblemente porque había perdido algunas amigas, pero encontré otras ¿no? Aunque debo decir que en ese entonces tú eras prácticamente la única amiga que tenía. Intenté hacerme más cercana al resto más por ti que por mí, porque eran tus amigas y si yo iba a pasar más tiempo con ustedes tenía que sentirme cómoda… y no fue malo, encontré muy buenas amigas. Gracias por eso.

Nos hicimos buenas amigas increíblemente rápido. Pero no nos hicimos las mejores amigas –casi hermanas- hasta que salimos del colegio. Ese año que decidí hacer preu y tú entraste a la Inacap. Cuando empezamos a descubrir todas las similitudes que teníamos. Las similitudes que tenía nuestra familia completa. Cuando te preparaba sorpresas y llegaba tres horas antes que tú para recibirte cuando llegases agotada de tu día universitario. Cuando me contaste lo de tu hermana, esa hermana cuyo segundo nombre es exactamente el mío.

La vida es misteriosa. Quiero desentrañar todas estas cosas que nos llevaron a lo que somos hoy y te extraño más que nunca ahora que estás tan ocupada que apenas puedes respirar. Pero estaré esperando aquí cuando tengas tiempo. Y sé que cuando sea yo la que no tenga tiempo para respirar estarás esperando por mí.

Una vez te dije que yo sería el colchón que amortiguase tu caída. Lo sigo siendo, no lo olvides nunca. Yo soy la loca psicópata que andará detrás de ti para agarrarte cuando vayas a caer, la grúa que te levantará, la compañera que estará a tu lado chillando por tus éxitos.

Tal vez la gente crea que estoy loca por lo que pienso, pero de verdad siento que nuestra amistad es superior. No es normal. Las dos somos increíblemente anormales. Pero amo cada segundo de ella. Soy parte del inventario de tu familia. Y si tú quieres puedes lograr ser el inventario de la mía. Sé que es difícil, y también sé que te he reprochado el poco tiempo que me has dedicado y probablemente cuando vea que tienes tiempo y aún así me sigues ignorando entonces iré a patear tu culo y haré que me prestes atención, no puedes abandonarme ¿oíste? Yo no te abandonaré nunca.

Nos debemos muchas cosas: nuestra salida de chicas, nuestro departamento de solteras, las futuras salidas a bares, las vacaciones, el mochileo que todavía no es, etcétera, etcétera, etcétera.
Feliz cumpleaños número veintiuno, amiga. La vida recién empieza. Tenemos todo el tiempo del mundo por delante. Para que yo patee tu culo y para que tú patees el mío. Para que me veas enamorarme (yo ya te he visto en eso), para que lo apruebes o desapruebes (sabes que yo también lo hago contigo, patearé todos los traseros masculinos que te hagan sufrir), para que veas a mis futuros hijos y yo vea los tuyos.

Nos tenemos la una a la otra.

Te quiero.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Back to December

Todas queremos tener historias de amor dignas de películas. Tener nuestra propia banda sonora, esa que uno se imagina que está sonando de fondo cuando el resto del mundo ve como se realiza cada escenas y te gritan cosas como "¡No, estúpida, él te ama, no lo dejes ir!" o "¡Te está mintiendo, no le creas!". O como en las películas de terror cuando uno le grita al protagonista "No, imbécil, te va a comer el monstruo/zombie/lo que sea". 

Bueno... yo tengo un montón de canciones con las que me siento identificada. 

Ahora, sentirse realmente identificada, es decir... no solo el coro, sino que prácticamente cada estrofa y verso, es un poco más intenso. Por decirlo de alguna forma. Igual es un poco difícil no sentirse identificada con una canción de Taylor Swift, porque esta hermosa y talentosa cantante tiene un montón de experiencias amorosas de las cuales escribir. No sé por qué me extraña que también haya escrito la mía:

Estoy tan contenta de que hayas hecho tiempo para verme. ¿Cómo va la vida? 
Dime cómo está tu familia. No los he visto por un tiempo. 
Has estado bien, más ocupado que nunca. Tenemos una pequeña charla, de trabajo y del clima. Estás en guardia y yo sé por qué...
Porque la última vez que me viste todavía arde atrás de tu mente: Me diste rosas y yo las dejé allí para morir.
Así que esta soy yo tragándome mi orgullo, parada frente a ti diciendo: "Lo siento por aquella noche". Y regreso a Diciembre todo el tiempo. Resulta que la libertad no es otra cosa que extrañarte, deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío. Me gustaría volver a Diciembre, darlo vuelta y hacer las cosas bien. Regreso a Diciembre todo el tiempo.
En estos días no he estado durmiendo, permaneciendo arriba, recordando a mí misma yéndome. Cuando tu cumpleaños pasó y yo no llamé. Y pienso en el verano, todos los hermosos momentos, te vi riendo en el puesto de pasajero. Me di cuenta que te amaba en el otoño.
Y entonces viene el frío, los días oscuros cuando el miedo se deslizó en mi mente.
Tú me diste todo tu amor y todo lo que te di fue un "Adiós"
Así que esta soy yo tragándome mi orgullo, parada frente a ti diciendo: "Lo siento por aquella noche". Y regreso a Diciembre todo el tiempo. Resulta que la libertad no es otra cosa que extrañarte, deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío. Me gustaría volver a Diciembre, darlo vuelta y cambiar mi propia mente. Regreso a Diciembre todo el tiempo.
Extraño tu piel bronceada, tu dulce sonrisa, tan buena para mí, tan correcta. 
Y como me sostuviste en tus brazos aquella noche de Septiembre, la primera vez que me viste llorar.
Tal vez esto es una ilusión, probablemente un sueño sin sentido. Pero si nos amamos de nuevo, te juro que te amaré correctamente.
Me gustaría volver en el tiempo y cambiarlo, pero no puedo.
Así que si la cadena está en tu puerta lo entiendo.
Pero esta soy yo tragándome mi orgullo, parada frente a ti diciendo: "Lo siento por aquella noche". Y regreso a Diciembre ... Resulta que la libertad no es otra cosa que extrañarte, deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío.
Me gustaría volver a Diciembre, darlo vuelta y hacer las cosas bien. 
Me gustaría volver a Diciembre, darlo vuelta y cambiar mi propia mente.
Regreso a Diciembre todo el tiempo.
Todo el tiempo.


Tengo que decir, que tal vez habría alguien que estuviese mirando la escena y me haya dicho "¡No, tonta, no lo dejes ir!". Pero.... bueno, siempre he dicho que las cosas pasan por algo. Yo no me arrepiento de nada.

Igual eso no impide que me sienta identificada con la canción y a veces me sienta como una estúpida.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Alter ego.

A veces me sorprendo a mí misma cuando releo las cosas que se supone que yo escribí. Es como si de verdad hubiese sido otra persona quién las escribió.

Es gracioso porque de verdad pareciera que hay dos personas en mí. Pero debo suponer que no es así. Solo que yo le puse nombre a mi conciencia, a mi yo profundo. Diana Prenze, mi alter ego.

Me pregunto cómo sería tener una conversación con ella. Sabiendo que soy yo misma.

Yo creo que la mayoría de la gente no debe imaginarse que soy así de reflexiva. Deben de pensar que solamente soy una persona silenciosa o tímida, en vez de creer que por lo general, cuando estoy en silencio es porque estoy pensando. Me distraigo con facilidad por eso. Porque mi cabeza es una locura todo el tiempo, siempre estoy pensando, siempre estoy creando nuevas ideas. A veces ni siquiera me doy cuenta de que lo estoy haciendo hasta que me doy cuenta de que perdí el hilo de una clase, de una conversación o de cualquier cosa en general.

Estoy aquí para hablar de mi "otro" yo, porque... no quiero que se pierda. Dudo que se pierda, pero no quiero que se pierda el hecho de su creación. Creo que más que nada le puse nombre, porque a veces realmente no me reconozco a mí misma cuando escribo. Me extrapolo.  He llegado a tener conversaciones mentales todo el tiempo, converso conmigo misma o me imagino conversando con alguien. Me pregunto cómo será mi cerebro en pleno proceso mental.

En fin... a lo que iba.

Creo que nunca lo había comentado por aquí, pero... yo escribo fics y Diana Prenze inicialmente era el personaje para uno de los fics de Harry Potter que yo estaba haciendo. Y ella era muy parecida a mí solo que más "perfecta". En el fondo, estaba tratando de hacerla ver como yo, con mis mismas características físicas (aunque más delgada) y ella tenía un pasado misterioso o algo así (realmente no quiero analizar eso del pasado misterioso). Diana Prenze era yo perfeccionada (y nadie es perfecto). Cuando me di cuenta de eso dejé de escribir ese fic. Tampoco es como que tuvieses muchas grandes ideas después de eso, por suerte.

Ahora sé que eso se llama "Mary Sue", definición según Wikipedia: "Personaje ficticio (generalmente femenino, cuando es masculino se le llama "Gary Stu") en exceso idealizado y abiertamente identificable como el alter-ego del autor o del lector".

Supongo que esa definición lo dice todo.

Ahora Diana Prenze es algo absolutamente natural para mí. Está aquí todo el tiempo. Y la adoro. Me encanta ser estas dos personas.

Espero que el resto del mundo sepa apreciarla también.




Everybody deserves to be happy

La traducción literal de Google Traductor de mi título es: Todo el mundo merece ser feliz.

La última idea genial que se me ocurrió -yo creo que es genial al menos- es la de empezar a anotar cada día de mi vida algo positivo que rescatar. Un sonrisa, un evento feliz, el hecho de recordar algo particularmente chistoso, una anécdota, un encuentro, cosas agradables.

Comencé este proyecto hace ya varias semanas, y se lo he comentado a varias personas, tratando de impulsar un poco de felicidad en las personas que aprecio y que quiero. Claramente, dudo que todos hayan seguido mi ejemplo, incluso a mí se me olvida a veces.

Sin embargo, todo esto nace de algún lado... No sé realmente de dónde. Trato de enfocar mis energías en preocuparme de ser feliz, pero a veces, incluso con mi libretita de la felicidad se me olvida. No estoy diciendo ser infeliz, puedo afirmar que soy una persona feliz, que estoy contenta con lo que estoy haciendo, que estoy feliz y satisfecha conmigo misma. Pero eso no deja que yo no me agobie por otras cosas y se me olvide por qué comencé inicialmente esto, o que se me olvide rescatar algo positivo de mi día. Porque a veces lo que nos agobia es más fuerte que recordar que tenemos que recordar ser felices. Oh, sí, muy redundante. 

Entonces, me parece adecuado tratar de analizar por qué empecé esto. Realmente no lo sé. Ya llevaba un buen tiempo con la actitud de "no me importa lo que piense el resto, pero tengo que ser feliz" Puede que haya sido cerca de la fecha de mi cumpleaños en mayo, que hubo gente ahí que me hizo feliz, que hubieron cosas que alegraron mi día. O incluso puede haber sido ese día negro -que estuvo a punto de arruinar mi misión de mantenerme contenta, feliz- donde pude rescatar lo bueno de ese día y que graciosamente hizo que al día siguiente alguien me felicitara por mi positivismo (es agradable que te feliciten por tener una postura positiva, pero sería mucho mejor si eso fuese algo que todos encontrasen natural)

Sin embargo, recuerdo muy bien lo que gatilló que decidiera hacer esto de anotar las cosas felices. Y como quiero recordarlo siempre, debo anotarlo, porque la memoria es frágil. Incluyendo a alguien que tiene una memoria tan privilegiada como la mía y lo digo a riesgo de sonar prepotente, porque de verdad tengo buena memoria.

Yo iba en la micro camino a coro. La señora que inicialmente iba a mi lado se bajó y luego se sentó una mujer con su hijo. Un niño pequeño, pequeñísimo. Un bebé. Siempre me han gustado los bebés. Era un bebé hermoso. Después me di cuenta que él era un niño con síndrome de Down. Y considerando que yo he tenido contacto con un síndrome de Down prácticamente toda mi vida (creo que él incluso tiene fotos conmigo cuando yo era una recién nacida), para mí ellos no son algo lejano. Son como mi familia. Me recuerdan a mi familia y a todas las cosas duras que las generaciones pasadas tuvieron que vivir antes de que yo pudiese estar aquí, sintiéndome así. 

Así que retomando el hilo, era un bebé hermoso y era síndrome de Down. Era un niño especial. Pero no dejaba de ser un niño. Hizo sus maldades tiernas. Esas que la gente celebra, pero que la madre trata de educar para que no las repita. Él enganchó su piececito entre el espacio de la barra y el vidrio que había justo frente a nosotros y se sacó el zapato. Él reía mientras la madre lo regañaba con cariño "no vuelvas a hacer eso" "no te saques los zapatos". 

Él era un pequeño juguetón, intentó botar las hojas que llevaba en mi regazo que alcancé a sujetar antes de que volaran por la micro. A él le causaba curiosidad mi teléfono. Intentó tocarlo. No sé por qué lo alejé de él y lo resguardé. 

Él me conquistó. La madre me dijo que tenía 4 años. Parecía de dos.

Me empezó a pedir algo. "Doki" decía. Su mamá me explicó que eran unos monitos y que siempre hacía lo mismo. Conquistar a la gente y luego pedir que les muestre los videos de sus monitos en los teléfonos. Él empezó a abrir mi mochila para sacar el mío. Yo me reí y cerré la mochila. Luego entramos al túnel y él se aterrorizó. Y se mecía. Y nadie reclamó porque él era un bebé especial.

Me tuve que bajar muy pronto después de eso. Pero lo recordé siempre y daba vueltas en mi cabeza. Llegué a mi casa risueña y tranquila. Entonces empecé a anotar las cosas que me hacían feliz y anoté lo que me había pasado ese día. Desde entonces anoto cada cosa que me ha hecho feliz, o cada vez que he recordado algo de algún tiempo pasado y que me hizo sonreír.

Hice prácticamente mi lema esa canción de Alex Ubago que me gusta tanto: "Alguien dijo un día una indudable verdad, olvidamos las pequeñas alegrías por lograr la gran felicidad"

Eso es lo que quiero conseguir. Que la gente sea capaz de no encontrar algo raro que se pueda rescatar algo positivo del día más negro. Que sean capaces de hacerlo con naturalidad. Que sean capaces de reconocer todos esos pequeños detalles que harán que a la larga, al final de este extenso o corto camino que tenemos que recorrer, nos hagan darnos cuenta que "Sí, en esta vida fui feliz".

Porque todos merecen ser feliz. El problema es cuando algunos lo hacen a costa de la felicidad de otros.